viernes, 14 de agosto de 2009

Frutas Para Andrea

Aquella sería la última tarde de luces en Santiago.La carencia de la iluminación era señal de que los juegos continuarían en el cuarto, frente al televisor , sus viejos programas a dos colores y la supervisión de la abuela.

Aunque sus padres nunca entendieron aquello de ser partidarios de unos o de otros, Andrea termina de servir el lonche. Una dama en ciernes y otra en su pre inmortalidad sonrién tímidamente ante una vela que sólo sabe tazas, café y galletas. Más tardes las noticias hablarían de estudiantes, desaparecidos y arena. Más tarde Andrea prepararía su lonchera con las mismas frutas de siempre.

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