sábado, 22 de agosto de 2026

XX - Decisiones y Otra Vez Solo

Estaba en mis intenciones el emprender por mí mismo. A partir del hecho de perder una oportunidad como tal. Seis meses después, vi un anuncio de renta de oficinas y lo consideré una señal. Así que llamé a mi socio y le comuniqué mi decisión de separarme de la empresa por motivos personales. Y claro, el tema de ser considerado un competidor para con la empresa que me abrió las puertas; no venía muy al caso porque vería tanto hardware como software.

- Este negocio es muy difícil de iniciar.- Me exhortaba Igor mientras sostenía un cigarrillo.
- Precisamente, tengo planes de iniciar uno pero de manera diferente.- Defendí mi posición luego de toser por el humo.
-¿Te llevarás a Natassja a tu proyect?- Fue la última pregunta de mi socio
- Nunca pasó por mi mente. Tiene mucho por aprender aquí; y quien sabe sea algún dia la nueva CEO.- Concluí.

En el proceso de la aceptación de mi renuncia, volví a entablar contactos con varios de los clientes con que no se concretaron contratos por insuficiencias técnicas, e identificar si había oportunidades. Siempre las ha habido, pero el tema de que te vean como un competidor más; implicaba posponer algunas iniciativas. Pero eso no dudaría mucho. Ya la decisión estaba tomada.

Sólo que esta vez me encontraría solo. Y estaba claro, tendría que ir recobrando la confianza de mis anteriores clientes, hacerme un nombre y producir. Producir todo lo necesario para que el proyecto no sólo se desarrolle, sino que también pueda multiplicarse. En ese sentido me limité a colocar avisos de pasantesy finalmennte preguntar aquello de la renta de la oficina. Paradójicamente suena la radio, y en la introducción de la canción vuelvo a escuchar su voz. "Creo que no estaré sólo en esto"

Mundo Prepago

Un desperfecto mecánico, nos pasa a cualquiera. A cualquiera que tenga un auto por lo general. Pero el no saber corresponder a tal situación y específicamente para el caso de Raquel, que manejaba el auto de su novio, un bmw convertible; resultaba tenaz como ella solía expresarse. El punto es que ante la emergencia, su triste realidad de que el equipo que poseía en territorio nacional prestado; no tenía saldo de llamada. Empero cinco minutos antes, sus decenas de miles de seguidores se iban enterando que en su poder tenían dicho monstruo circulando.

Mauro, acaba de recibir una recarga. Había pulsado por error un video de facebook que le consumió sus datos y que el podría necesitar ante una emergencia; como el saber llegar de un punto a otro o ubicar calles para cuando haga auxilio mecánico. Su hija menor de treinta años, nunca está pendiente de él, que es lo mismo decir que sólo lo texteaba por el aplicativo y le daba eventualmente una que otra recarga virtual.  

En los ojos de Brenda, hay signos y símbolos de que ella es un encanto. Y claro, viene también conservando su tercio de beca en el instituto que le permitirá convertirse en la publicista que tanto anhela, pero el tener que unirse por videollamada al aplicativo; le originó eso de perder sus datos y que es lo mismo de andar sin brújula social. Pero eso no lo sabían sus amigos.

Por eso cuando Brenda que seguía en redes a su admirada Raquel, se enteró de la opulenta vida y de los autos de lujo. Anheló primeramente tener un equipo con mejor resolución para las fotos. Empero Raquel, la carismática ex miss de algun distrito y que se hizo afamada por sus reels; sólo tenía en mente ubicar a un llantero que le solucionara su vida; como Mauro. Cuando lo encontró, le solicitó a este que reprodujera un video de un canal muy difundido sobre la forma de extraer el precinto de seguridad del aro del bendito bmw. Y Mauro se preguntaría ¿Pero por qué no lo reproduce ella, si tiene más plata?

jueves, 13 de agosto de 2026

XIX - La Situación y el Premio

Si no resolvía el dilema, no se me estaba permitido asistir al concierto. Claro, eso nadie lo sabía. Sólo yo. Así que la situación me obligó enfrascarme en una tarea de bits and bytes que implicaban probar tarjetas que accionarían un conjunto de alarmas de seguridad. Y que para esa época era todo un boom. Así que mi intución y proyección fue por ahí.

El pedido fue hecho por una empresa proveniente de Ukrania. Llamaron por la tarde del sábado. Nadie trabajaba con excepción de mi, así que levanté ese aparato analógico al que tenía costumbre Natassja de asistir; y desde luego que accedí a seguir el diálogo y las anotaciones. Entonces le di el número móvil de mi socio. Esperando que se concretara el trabajo imagine el hecho de interactuar con máquinas.

Ello era lo esperado después de todo. Entenderme o hacerme entender con esos bichos gigantes que circulaban silicio y cableados. Eso era todo. Llegar a eso. Me hacía feliz el sólo pensar. Que llegaría al lunes y que tendría ese reto en  mi mente y en mí otra vez. Así que tenía que esperar. Pero en todo ese trance, también estaba la expectativa de que nuestro CEO tuviera la visión que ameritaba estas situaciones. Pero no fue así.

La mañana previa a la oferta de Natassja, del concierto y eso, comenzó a alardear de que mandó a rodar a unos foráneos que querían robots. Yo sabía que se trataba de la oportunidad de negocio. Que ya no sería. Sólo indiqué que la decisión parecía precipitada, Y claro, porque yo soy precipitado, Bueno, me hubiera gustado contribuir, Si tienes el tiempo lo puedes evaluar; hazlo. Y claro, sospecho que ese argumento de la integración fue una especie de paños fríos. Pero yo, yo tenía que ir resolviendo ese eventual requerimiento. El resto estaría en el celular de mi socio. Registro de llamadas entrantes para ser más. específicos.

Flores para Drusila

Nadie imagino que regresaría. Allá en Perú las cosas le iban súper de bien. Había emprendido muchos negocios, repartía pasteles. Hacía indrives. Y sabe Dios qué más, qué nos importa; pero estaba bien. Es decir, imaginarla atrapada entre escombros y abrazando a sus sobrinos. No se nos pasó por la mente. Ella no tenía que hacer nada acá.

Pero esta era su tierra. Y mira qué injusto. Ella sólo estaba de paso. Y pasó aquello que nos puso el alma en un vilo. Cerca al mar, el aparente terror de los maretazos, y terminamos más concentrados en el centro donde todo fue peor. Perdimos casas y lo más importante, uno que otro pariente o familiar. En eso que fue tan devastador y aquellos once días de dificil prueba, no quedó luego esperanza.

Y volviendo a ella, tan cambiada y tan a gusto por sus redes. No imaginamos que la veríamos por acá. Sólo pensando que ese post del avión era algo pasado. Porque así todo el mundo anda ahora. Y pero no dejó nada. Sus sobrinos fueron rescatados antes porque se dieron cuenta que ella no resistió. Que aquellos bloques pesados hicieron de su cuerpo una muestra de infortunio y paso de la fatalidad.

Así decidimos, reconocerla y avisar a su familia, que sí sobrevivio y que tendrán que afrontar que no tendrán más de ella ni de lo que ella poseía. Pues su historia culminó por acá, no sabiendo dónde se desarrollo o cómo fue madurando y creciendo. Porque acá ella era muy menudita y educada y finita. Pero fue cambiando y con ella todo a su alrededor, sus viajes, sus nuevas posesiones. Esto no es un sueño para nadie; esto ya terminó por arrancarnos las ilusiones de por vida. Y dejarnos un sendero eterno para las flores.

XVIII - Integraciones, un Concierto

Natassja estaba enfrascadísima en su diskman, parecía una extensión de su cuerpo. Y precisamente esa extensión de su cuerpo también emitió un sonido o un conjunto de estos, para mí familiares. Reconocí la voz de mi musa computacional o de la eterna mirada lejana y pelirroja que me apagó la respiración por un momento. 

- Espera un momento. ¿Escuchas también esa banda?.- Interrumpi de pronto.
- No me digas, que eres otro de esos fans.- Intentó bromear la asistente de todo.
- No, pero hay alguien que me atrae de ahí y mucho...
- Pues vamos a verlas. Déjame adivinar quien.- Me terminó animando.

Pero ocurre que esta vez, el pretexto ante nuestro CEO, porque hablando de rangos yo sería el CTO; sería un evento de integración en un reconocido bar con escenario donde coincidentemente se filmaría para una parte de la televisión. No sé que documental, pero estaría bien. Ya había pasado un año desde que iniciamos esta aventura.

A la noche siguiente y previo al día esperado, me sobrevino un problema complicadísimo de resolver y que por un momento ponía en duda mi asistencia a este evento o integración  como lo quieran llamar. Y era relacionado a un algoritmo que debería crearse para determinada placa. O bien, nadie sabía lo que implicaba el probarlo en un respectivo equipo. Y en eso nos enfrascamos. Por un momento.

jueves, 30 de julio de 2026

XVII - ¿Por qué Hago Esto?

Me levanto muy temprano. Pruebo el primer café de la media docena de similar cantidad con los pendientes de clientes: Una cotización. Una estimación. Una reunión. Natassja a lo lejos me observa, me compadece. Sabe de mis ojeras de pronto, de mi gusto exagerado por el café y de la programación que parece no terminar.

Hay sentencias que no deberían volver a escribirse o invocarse o desarrollarse en una misma área de trabajo. Y que así pueda reutilizarse o mantenerse mejor el sistema. La programación orientada a objetos, los sistemas distribuidos. Todo ello recae sobre mi memoria y la lógica que parece marearse como mi semblante y la pregunta a mi mente:

- ¿Por qué hago esto?
- ¿Todo bien Tobbias? . - Me alertó mi socio, luego de pensar en voz alta.
- Todo excelente, era la letra de una canción. - Atiné a decir.
- Llegó un correo de la cementera. Date un salto por allá. - Concluyó mi socio.

En el camino, nuevamente ella o ellas. Resonando libres, con atuendos cortos, felices y húmedas. Raudas y risueñas. Enérgicas y dóciles para cuando registran sus cambios de voz o de tono; en sus canciones. Yo en cambio, sumido al sueño, a la responsabilidad y a la sola idea de que esto es una preparación para algo mayor. Y eso algo mayo era lo que quería descifrar.

¿Cómo Describir su Ausencia?

Aquella tarde, luego de las denuncias y las explicaciones. Luego de los pedidos a cada quien; y pero que asentían mientras seguían con su vida: "Pobre señora, Pobre su hija, Se ha ido con un hombre seguro, No seas mala ¿cómo vas a decir eso?, Ya estará por Zepita". Son las voces de algunos mientras van conociendo o siendo testigos de la búsqueda de la madre; o bien de los contenidos que se divulgan por Internet.

Los medios han hecho un trabajo loable, divulgando sus fotos de distintos perfiles y concientizando de que una menor de edad como ella pudo ser raptada o simplemente desapareció. De la nada, nadie se va. Siempre deja un rastro o un aviso. Pero a veces, ni los padres son de confiar. Ahora ella no está. Ni en su cuarto, ni en el sillón de la sala viendo Tiktoks recostada. 

El tiempo así transcurre y todo el peso del rigor recae sobre la impaciencia y el quemazón de dolor de la madre. Se muestra arrepentida por no educarla o ayudarla con sus tareas. Se muestra reacia a aceptar la situación y vuelve a cada instante hacia la ventana. Sabe que en dos horas, sería preciso alcanzarle una chompa o abrigo; y que precisamente no salió o desaparició portando uno.

Unas primas dicen que la han escrito y ella afirmado que está bien. Que son unos exagerados. Dos días no son nada y faltan cinco. Porque es un viaje, con el padre de su amiga, con quien sintió mucha afinidad por cómo la miraba y por cómo le pedía que la acompañara. Pero y hay cosas que no se terminan de comprender. De por qué esa ausencia no es tal, sino una pequeña afrenta hacia el hogar o al reloj parental con figura de madre y que resulta un reflejo que a futuro, ellas no quieren tener.

Lince, 31 de julio de 2026.

sábado, 25 de julio de 2026

XVI - Soporte a las Decisiones

Creía que tener y dirigir una empresa significaba lo mismo. Pero Igor, sólo asimiló y se limitó a lo primero. El personal, los equipos, la forma de trabajar. Era un quehacer. Y todo ello, no conformó el apoyo para mi decisión por aquella época. Pero sí, había el entusiasmo y también la curiosidad de conocer a aquella mujer de gafas.

Y que resultó ser su hija. Olvidé que el me llevaba catorce años. Fue lo primero que me percaté para cuando los encontré a los dos y él no se qué explicándole en una pizarra.

- Natassja, te presento a mi socio Tobías. - Se detuvo brevemente para seguir con esa formalidad. 
- Un gusto, es usted muy simpático. - Saludó la heredera del futuro imperio de Igor.
- Gracias. ¿En qué nos apoyarás? .- Me animé a iniciar un diálogo más profesional.
- En envenenarles la existencia, desde luego. - Respondió y nos echamos a reir.

En aquella tarde, hilvanamos algunas ideas sobre los posibles proyectos y clientes. Claro que comenzaron a preguntar por los que tuve en mi anterior trabajo y los contactos que hice. Muy lejanos. La idea era crecer localmente. Yo tenía una base de datos de ellos. Y querían verla. De eso trató la primera semana. Explicar y hacer un poco de historia sobre mis inicios como desarrollador independiente.

La Soledad de Cálcida

Cálcida llevaba catorce plenilunios, cuando Aquel Macho que no dejaba de mirarla, para cuando se proponía a beber de las aguas del Tigris; se acercó a ella desafiante y levantando los brazos. Ella sólo se limitó a imaginar aquella muestra de vigor dándole protección y alimento; así que se unió a él a los pocos minutos poniendo su mirada a las malformaciones rocosas del oeste.

Pero Aquel Macho, era un perfecto desconocido más; errante pero vigoroso. Amoroso a su manera; y libre. Así que en esa separación de su cacerío por seguirlo, perdiendo a los suyos; también lo perdió a él. Las bestias de ojos azulejos con pelaje abundante y que estaban muy proveídas de carne, migraban por la temporada hacia el oeste.

¿Cálcida, cómo ha pasado el tiempo? No te has podido unir con nadie más por tu estado. Y estás sola. En un impensable sumerio, escucha decir en sus adentros. Y efectivamente, era el avance del frío y ella que no andaba bien alimentada; por la sola carroña que dejaban las fogatas o las frutas ágridas que crecían silvestres. En su vientre abrigaba la esperanza para Un Macho o un como Ella. Pero ya no podía más ante el hambre y la debilidad. Era necesario que se uniera a una comuna, la más cercana y que fuera útil a la preparación del friaje. Aunque ello implicara que la naturaleza; la dejase completamente sola. 

XV - Invitación al Empresariado

No pasó mucho tiempo desde que me gradué y el que mi base de contactos y referidos, que por aquella época se limitaba a transcribir tarjetas de presentación a una hoja de cálculos; no pasaramos desapercibidos. 

Igor Glushkov por aquel entonces era un asesor de prácticas y había visto mi desenvolvimiento; así que en algunas ocasiones me invitó a participar de concursos de desarrollo de sotware y algoritmos. Me incentivó sobre todo en la creación de módulos de ciberseguridad en entornos de C y C++.

- Hay un gran mercado. ¡Atrévete! .- Era su frase convicente cada vez que coincidíamos en la cafetería.- - - ¿Me vas a contratar?. - Preguntaba por mi parte, incentivándole a que creara la empresa
-  Te avisaré.- Se limitaba a responder. - No creo que pase mucho tiempo.

La mañana del 14 de mayo del 2008, llegó esa llamada. Estaba él tomando un café. Lo sentía por cuanto hacía pausas entre sonido de sorbos cortos. Estaba acompañado por una mujer, por la forma grandilocuente como se expresaba; e incluso portaba lentes por la forma tán técnica y didáctica de explicarme sobre los próximos trabajos. Bueno, seguía después de eso mi decisión.

sábado, 27 de junio de 2026

XIV - Lo Más Cercano

¿Qué le hubiera dicho? ¿Cómo empezaría una conversación con ella? ¿Te gusta la computación?, Me encanta, es lo mejor que se ha creado acá, ¿Qué marcas de computador has tenido?. Eran las absurdas cuestiones que me hacía mientras dirigía mi computador con  módulos de programación de animaciones hacia el set de sonido principal que se localizaba al medio del campo.

Ahora la podía ver mejor. Ya podía distiguir el color escaso y rubio veneciano que provenía de ella. Mientras bebía de una botella descartable y pronunciaba unas palabras. En eso hizo una seña hacia nosotros y quise sumarme al mérito porque yo estaba también en aquel set principal de donde se configuraba el sonido y alguna que otra cámara.

- Creo que ya comenzarán a probar voz. ¿Tú como vas? - Me indicó el ingeniero de sonidos en jefe.
- Tengo que preparar unas animaciones. ¿Qué proyectarán?. - Me limité a responder sin dejar de mirarla.
- Concéntrate. Es por ese lado. ¿Vez aquél chico de lentes? Ahí.
- Gracias. Espero sigamos trabajando juntos.

No recuerdo el por qué afirme eso último. Sólo se que ya no tuve más contacto con el escenario y mucho menos con ella. Pero esa plenitud, me la reservé conmigo. Tenía la esperanza de que iba a coincidir con ella y su banda o bien la banda y ella; en cualquier momento. Porque continué realizando trabajos similares eventualmente; hasta que me gradué.

Una Escena con Paula

Es el mes del orgullo y Paula no se quiere quedar atrás. Así que ensaya atuendos y puestas de prendas mientras oye de labios de su madre las últimas noticias de los terremotos en Venezuela, Pobre gente, es lo que repite a cada momento.

Pero hay otra pobre gente que pareciera esperarla y que necesita de su arte improvisado. Porque saben que en Instagram, le siguen decenas de miles y podría generar visibilidad o cierta consciencia social por los invisibilizados que hoy vestirán prendas con inscripciones de Cabro o Cabrito en la espalda. 

Paula ya está lista. Pero su madre, la mira con desaprobación por el enterizo brillante y púrpura que la hace una miniatura de Osito Cariñosito o Pequeño Pony que esta miraba de niña, Pero mamá de eso se trata, de impresionar, atraer miradas, ¿Es que no van a marchar, cómo es que ha cambiado todo?

Y sí, como diría un amigo argentino ya en el local, Ya no nos atrevemos a tanto, después se quejan de que molestamos a los niños. Y bueno ya, tampoco hay mucho financiamiento para los pasacalles. Precisamente tenían a la persona correcta: Paula. Que trabajaba en fondos de capital y atracción de inversiones; y pero que había desarrollado más sus redes por el cuidado esmerado de su cuerpo y sus rutinas en el gimnasio. 

Paula regresó temprano a casa. El taxista, si quepara el término ahora que todo es tecnologizado; tenía su número. No estaba mal. Sabía que en Europa, muchos como él manejan Teslas. Paula es consecuente. El martes irá a su oficina, despertará deseos, será la misma elegante de siempre y volará triunfal hacia su escritorio y pensará: ¿Qué tengo que hacer para mejorar la vida de ellos?. Y claro ella seguirá viviendo con su madre y sirvienta.

Hasta que un tipo con un Tesla llegue a su vida.

Lince, 27 de junio del 2026

martes, 16 de junio de 2026

XIII - Comienza Hoy

Al llegar a la estación destino, me propuse a dirigirme a la dirección que me proveyó mi contacto. Al no tener un número de teléfono de referencia y estando el correo en una casilla empresarial de proveedor de servicio de Internet (lo cual me originó dudas); tomé el primer taxi con destino a lo indicado en la tarjeta.

- ¿No es de aquí, verdad? - Comenzó el taxista la conversación.
- Vengo del Sur - Respondí, mientras verificaba que mi maletín traía todo lo empacado consigo.
- Habrá un concierto de las chicas. La dirección es de una empresa productora.- Agregó el conductor.

Al llegar y presentarme al ingeniero en jefe, comencé a explicarle que aún no me encontraba hospedado y que de comenzar ahora, me ahorraría un día de reserva de hotel. Él muy condescendiente, me indicó que dejara mi maleta de uso personal y aquel otro maletín, que presumía que era de trabajo, la llevase de una vez a la zona de escenarios.

Lo que no me comentó mi eventual jefe, es que en ese momento se daba la prueba de sonidos. Al llegar, distinguí a un guitarrista, que no era de la banda y a un bajista, que sí era de la banda. Pero no las vi a ellas. Pero fue una falsa suposición. Sentadas, sonriendo y vistiendo sudaderas estaban ellas. Sobre todo ella, quien esperaba un momento preciso para probar su voz. Bueno, yo era el de los efectos. Así que el acercarme ahí; no tenía asidero por el momento. Y quería equivocarme.

Cómo Escapar

Antes nos conocíamos por coincidir. Coincidí con Anita, la vez que estaba pidiendo ayuda en la tienda cuando perdió a su gato. Y yo le dije que me espere a dejar mis menestras que me encargaron en casa; y que llegaría a ayudarla. Pero al volver no sólo no la vi en la tienda, sino que la dependiente riendo decía que era El quinto gato que se le pierde

Entonces de vuelta a casa y con una ligera sensación de llovizna en el ambiente, me percato que efectivamente aquel sonido correspondía a un maullido y que estaba cerca. Giro, bajo la mirada, busco en ambos lados y había un gatito. Regreso a la tienda. Indico que ese gatito puede ser de la chica. No se puede quedar el gato acá, Anita vive en Calle 7; sus padres tienen un puesto de pasteles

El tema es que consecuente con mi forma de apreciar la educación y la cortesía me limité a dejar al gato en dicha calle y en la base del puesto, que se iba construyendo de a pocos (ya habían puesto los baquitos). El gato parecía tranquilo. Se trató de un paseo en todo caso o quizás quiso escapar. Muy exagerada Anita.

XII - Reflexiones Durante el Tren

Pensaba de pronto si al verla de cerca, iba a cambiar mi apreciación por ella. Si alguna de sus pecas estaban de más en su rostro o cerca a su pecho; si su mirada estaba perdida y no fija a su pública. Una que otras excentricidades y preocupaciones que no venían al caso. Y yo sólo quería tenerla frente a mi a pesar que el trabajo de animación de luces e integración con consolas se daba a puertas cerradas. Pero ella estaba en sí presente en mi.

No recuerdo como abordé el tren, pero todo encajó sea en el abordaje como en el trasbordo. Las horas y los minutos, el trayecto. El paso por los paisajes que no imaginaba que existían. Industrias en cementerio, iglesias y ruinas de fábricas, pequeñas minas. Distingo que una menor, cerca a mi, manipula entre sus pertenencias un reproductor de compact disc. Algo me mueve o aproxima a ella, como parte de una curiosidad y confirmo mi curiosidad.

- ¿Es la banda que se presenta mañana en Yaroslavl? - Pregunté en tanto sonreía, descubierto. 
- Sí, me reuniré con unos primos. Ya no soy una niña - Respondió con orgullo la niña de un metro setenta.

Así como la niña, iban subiendo otras más y otros también. Pocos ví contemporáneos a mí. Yo no era un adolescente. Seguía ensayando mi presentación de Cientista de Computación, por si me preguntaban. La mochila con herramientas, se me hacía muy notoria en el compartimiento superior del tren. Era la prueba de que me estaba convirtiendo en adulto. Aún universitario y a punto de culminar. Pensaba de pronto en ella. Y no me refiero a la niña. 

jueves, 28 de mayo de 2026

XI - Dos Mil Kilómetros No Es Mucho

Me enteró que tocará, bueno su banda o el dúo en este caso; muy cerca de acá. Es decir a miles de kilómetros. Tengo los medios. Estoy de vacaciones de la universidad. Pero de pronto algo me inquieta. Mis múltiples nuevos compromisos por mi ciudad. Buscaría una forma, de al menos trabajar en aquella otra ciudad y no perderme de verla por primera vez frente a frente. Así alcance a la tribuna. 

Supe que uno de mis clientes, tenía un proveedor en dicha ciudad. Dedicado a programas de ingeniería de sonido. Genial entonces, nos prepararíamos. Empezando primero con justificar mi presencia allá.

- Me interesaría ver cómo se comporta la comunicación fuera de la ciudad. - Justifiqué al susodicho cliente, mientras mantenía mi mirada sobre su fastuosa computadora portátil.
- ¿Te gusta? - Reparó de pronto en mi.
- Es muy linda, pelirroja... - Me distraje aludiendo al verdadero motivo.
- ¡Qué creativo! ¿Así son todos los programadores? - Accedió a mi distracción mi cliente.

Sólo atiné a reírme. La simpática distracción tuvo un efecto positivo. Significando que ya podría comprar los tickets del tren. Dos mil kilómetros no es mucho.
Entro a la escuela. No veo a mis compañeros. Pregunto al portero. A la puna los llevaron, unos malditos. Me imaginaba que fueron esos mismos que se llevaron a mi tío cuando este era adolescente; que así fue como le rompieron el corazón a mi abuela. No te preocupes, madre. Seguro está con el ejército mientras dure esta guerra. No le parecía interesar ni mucho menos calmar esta respuesta. Una madre nunca se cansa, ni conforma. 

Entre los que se fueron, supe también que Joaquín, aquel que pusieron por nombre así por sugerencia del padrecito; tomó la previsión de salir a pastar. Hacía mucho frío, tomó consigo su fiambre y pero no sabemos si vendrá. Parecía que sabía de esa acometida al pueblo y a la escuela. Había jugado con el bolitas unas semanas atrás. Se veía tranquilo, feliz. Despreocupado por su familia, por su querida hermana. Como si los malditos no tuvieran en mente a estas personas. La revolución no es para las mujeres. Y terminó siendo mentira, porque cuando acabaron con muchos hombres o estos fueron llevados por el ejército, comenzaron a llevarse a las mujeres.

Salgo de la escuela, y el cielo opacado por un verdor fantasmal se presenta de pronto. Distingo que es un sudor que corre por mi frente y que el día recién está empezando. Mi cabeza no emprende otro pensamiento que sino en aquellas familias. De por qué yo si vuelvo, que yo estuve también pastoreando y demoré por ayudar a una mula a quien se le atascó una pata por los huarangos. Señora, madrecita: Yo no tengo la culpa. Yo me salvé más bien. 

Entonces no decido volver al pueblo. Por qué y para qué. Para ser un vivo recuerdo de todas esas mujeres. Para ser un fantasma. Un ¿Qué haces acá y no agüaitas mejor? Regrésate y busca a nuestros hijos. No puedo contener el sudor. Mis manos tiemblan. Eso que veo al fondo es un camión acercándose. Un camión con otra historia detrás. Un camión imposible de poseer por los malditos. O a lo mejor: Un espejismo de que debo unirme a ellos. Hasta no encontrarlos.

Tío espérame. Tío allá voy.

Lince, 28 de mayo del 2025

X - Tan Lejos y Tan Cerca

Iba completando las materias. Iba sobresaliendo en cada semestre. Por momentos la tenía en mi mente. Imaginando sus ensayos, sus grabaciones, sus conciertos. Su compañera de trabajo que se le acercaba mucho en cada perfomance. Y pero yo no estaba ahí. No era testigo de su energía y de su juventud que emanaba fuego. En fin tenía un espacio compartido con las materias y los encargos.

- ¿Cómo es esto que la optimización de mi plataforma de entregas? - Consultó uno de mis primeros clientes. - 
- Básicamente es integrar su servicio con mi base de consultas que ya se encuentra mejorado.- Argüía en un esfuerzo habitual por concretar un período de prueba.
- Veamos entonces. ¿De cuánto estamos hablando para este proyecto? - Era el tipo de respuesta que esperaba.

Escenas de ese tipo transcurrían mientras mis pensamientos se iban también a mi artista que emergía como una estrella fugaz y que comenzaba a recorrer el mundo. Como si mi país con sus cientos tantos de millones de habitantes no era mercado suficiente.  Y claro, yo sólo me estaba contentando con mi ciudad. De pronto: ¿Qué hubiera pasado si tenía proyectos fuera de ella?

martes, 5 de mayo de 2026

De Pronto Serás

Amanecer y esperar. Esperar a la ternura, a la vida y a esa riqueza natural con que iniciamos un proyecto de vida junto a otra persona. Y es un ser, una luz que nos iluminará. Una sonrisa más. Una versión más de aquello que nos motiva a mover e inquietar el mundo. 

Y es en esta cavilación precisamente, donde sobrevienen también recuerdos y pasos de los padres sobre el tiempo y que parecieran transcurrir. Pero siempre enterándonos. 

Habrá una mañana diferente. Habrán días y noches diferentes. Amor y protección. Porque de pronto serás y también seremos. Uno más. Felices y unidos.

IX - El Tiempo a Su Favor

Pasaba el tiempo y tanto mi sabiduría de laboratorios y su fama; iban de la mano. Aunque muy en el fondo quería tomar de la suya e ir por las calles frías de la capital. Juntos e inseparables. Pero la realidad era distinta. Más aún cuando se trataba del tiempo de los exámenes finales.

Llegado el mes de diciembre, hubo la oportunidad de ver a aquella su agrupación en concierto. Y claro, se iba a dar después de los exámenes. Así que separé mi entrada publicitada por la radio y lo guardé en uno de mis cuadernos que tenía en el escritorio. 

- Me tendrás que ayudar. No he estudiado nada de matemática discreta.- Me interceptaba un compañero.
- Si gustas repasamos un poco. Ya domino árboles y grafos. - Atiné a corresponder al pedido.
- Mira, hace rato te noto ansioso. ¿Es por el concierto?.- Preguntó en otro momento
- Sí, es cierto. Por fin veré a esa pelirrojita que me quita el sueño.

Supe después que mientras se daba esta conversación, mi bien apreciada pasaba por una crisis de identidad que la contraponía entre el espectáculo, el marketing y el alejamiento de la persona a quien en verdad quería posar sus labios y tomar de sus manos; con las suyas. Es decir, ella también contaba otros tantos días. 

martes, 24 de marzo de 2026

VIII - Clases Suspendidas

Aún no se hablaba de virtualidad. La única empresa llamada WEBEX o CISCO estaba ajena al sentir remoto con fines didácticos; mas lo concreto era: la temporada de nieve abundante. Así que tanto en facultad como en la misteriosa y pequeña oficina del economista, se suspendieron las clases. 

- No te preocupes, ya retomamos. Aunque tienes tarea también. - Se despedía así mi alumno.
- Claro, la del video.- Atiné a responder.
- Pero son dos, recuerda...

Las mencionadas del video, eran muy jovencísimas. Contemporáneas a mí. Seguro en preparatoria, seguro jugando con la nieve o recogiendo el cúmulo de esta a indicaciones del director de arte. Pero mi certeza, efectivamente al tiempo de visitar a un gran compañero de colegio, fue toparme con ellas o el famoso videoclip.

Casualmente este video tenía referencias a la nieve y una persecución o escape en una temporada como esta en que se suspendían las clases por el mal tiempo. Pero en ese apreciar, distinguí a alguien en particular, con la cabellera roja y ensortijada. Muy linda para mi gusto y de voz angélica. Video interesante. Y pero ella; ya estaba en mi cabeza.

Levantarse

Noelia descansa sus manos debido al prolongado esfuerzo de sobrepasar la rugosidad de los pasillos de ese hospital que desconocía lo que era un encerado o bien una orden de trabajo precisamente para la zona destinada a las terapias. El joven médico risueño, siempre con la camisa interior celeste y para la ocasión rayada; más allá la enfermera con la tablilla que pareciera que impusiera su ley de silencio sobre el pabellón. No obstante nadie quiere estar ahí, mucho menos sus manos que conforman desde hace mucho, el sentido de su vida.

Fuera del nosocomio, unas señoras a quienes varios lustros atrás tuvieron un encuentro vocacional con su escatología; continúan levando plegarias y rezos a la puerta de acceso. Ni siquiera, una imagen maternal o bien divina se yergue ante ellas y sus intenciones. Hay un mecanismo que las mueve pronunciar sus oraciones, un mecanismo que se pregunta ahora si más allá de la vida hay otro sentir. O es sólo el hecho que queremos un único y duradero momento para concretar nuestra dicha; y sin apoyo.

VII - Entrega Rápida

Hubo una ocasión en que un profesor de economía y de otra facultad, anhelaba programar. Su escuela se puso en contacto con la mía y comenzó un trámite en secreto que terminó por presentarme al susodicho y anticiparle lo que serían las clases del lenguaje Visual Basic. 

Era un lenguaje de programación sencillo, pero él quería profundizar sobre ejercicios de cálculos matemáticos y fórmulas. Así que era preciso introducir respecto al uso de variables y sentencias básicas. En fin ya era un profesor y mientras transcurrían algunas de las sesiones, sonaba esa canción.

- ¿Todo bien? Te incomoda algo... - inquiría súbitamente mi alumno por encargo.
- Me distraje, es todo. La música...- respondí mecánicamente.
- ¿No has visto de casualidad el videoclip?- entraba en confianza el aprendiz de programación.

Y entiendo a que se refería al cómo aparecía ella en el videoclip, conjuntamente con su pareja, o mejor dicho la otra integrante para ser su dúo; y que les estaba yendo muy bien por lo visto. Y bueno, será que quería ver dicho videoclip; pero ocurre que no tenía señal digital en casa.

martes, 17 de marzo de 2026

Esa Mirada

Tiene tanto de felina como sideral. Es la mirada con que el padre siembra una despedida en el semblante de su pequeña hija y porque sabe que alrededor, o mejor aún, cercano a donde residen; está la plenitud que no es otra cosa que el aprender para la vida. O mejor dicho, para hacernos solos más adelante.

Ella entonces, recibe esa mirada y responde con una sonrisa leve, porque recuerda que hubo una tarea que no le salió del todo. O porque no entendió de la explicación del profesor, debido a las circunstancias: Un estómago vacío, o un recordar que el padre no deja propinas. 

No obstante esas miradas, esconden un amor inconmensurable. Destilando efervescencias de quietud y mansedumbre producto de la humildad de ese hogar, que aunque de dos; tienen acumulado el respeto y el afecto de cientos como ellos. 

VI - La Base del Poder

Programar. Tenía doce años cuando mi tío Iván me consiguió un equipo ordenador. No era portátil. Pero podría recibir mis instrucciones y llevarme a un mundo de artes y oficios que me anticiparían a nuevos conocimientos y habilidades. En ese sentido, ganaba dinero diseñando páginas web; que comenzaron a hacerse conocidas y necesarias.

- Mamá, guárdame este pago. Tú eres buena con esto de los ahorros.- Llegaba un día a casa, empoderado.
- No tiene que ser siempre así. Es tu trabajo, aprenderás.- Respondía ella, aleccionando como es habitual.

Al terminar la preparatoria, ya tenía una buena base de clientes; pero sobrevino la responsabilidad de la carrera universitaria y el hecho de llevarla hasta terminarla. Y más que todo, el de reaprender mi forma habitual de trabajo. Como base de este nuevo poder.

jueves, 26 de febrero de 2026

V - Anuncio Importante

 - Mamá, ingresé. Décimo segundo puesto de doscientos. - Di la noticia.

- Que orgullo. Pero por favor, no lo reveles. - Respondió, abrazándome.


No tenía un computador propio en aquel momento, tuve que rentar uno y navegar por las direcciones web de aquellas instituciones llamadas universidad y que por aquel entonces las habían muy pocas; por hablar de las privadas. 

Aún estaba en el colegio y sentirse universitario se sentía muy raro. No iba a descansar ni un sólo instante y probablemente mis nuevos amigos superarían a los de mi colegio. Aquellos que me llamaban genio. Pero acá, imaginaba apelativos como Marciano, Cerebro, Extraterrestre. Y era irónico, porque feo no era. 

VI - Qué Será de Esto

En clase de matemática discreta, ponía atención más de la cuenta. Las máquinas, el árbol de deciones. Todo eso pasa a un código. ¿Y eso qué pretende?. Imagino que Karenina, me lo pregunta mientras bebe un jugo y yo distraído con su escote. Con ella llevamos el curso de preparación de verano y adoptamos peculiares sobrenombres. Aún no destacaba por inteligente, pero sí por exponer ahorcándome el dedo y con algunas muletillas.

- Esas cosas, ¿cómo las aplicaras? - . Me pregunto dando luego unos últimos sorbos a su jugo surtido
- Supongo que para mejorar algunos procesos .- Aduje, concentrado.
- Sabes que te pones bien sexy, así concentrado...

No le seguí la corriente. Sabía que le gustaban las mujeres. Así que reconocí su sinceridad y desee de alguna forma mejorarle algo de su vida. En eso suena la radio otra vez. La misma canción del bus, el dueto. La pantalla está allá, me indica mi amiga. Era un videoclip, y es así que la pude ver. A ella, la jovencísima pelirrojo que llegaba a tonos altos, como yo a mis trances intelectuales. También los tenía como Karenina. Es decir, muy bonitos.

Era Decidida

Porque cuando la compraron, no dejó de mirar a sus cuidadores originales. Pequeña e indefensa. Llegó a esos aparadores y andamios revestidos con algo de misericordia por la condición de mascota. Pero así creció, fuerte y de a pocos. Muy ágil y resuelta que parecía la confusión genética con alguna raza superior.

Cuando las dos pequeñas hermanas la llevaron consigo, a ese nuevo y marcial hogar, con más reglas que útiles escolares en el entorno de las niñas; se conformó un pequeño paraíso de sonrisas y abrazos y todo lo característico de una sitcom. Sólo que en Arequipa, las cosas transcurren de manera distinta. 

Ella no se quedaba atrás e iba junto a sus pequeñas a todos los rincones, a todos los climas y se ponía en el centro de las miradas que apreciaban tanto a ella como a su familia. Así pasaron los años, aunque sin cambios en su estatura, ella seguía pétrea y libre como una semidiosa.

Era otra atmósfera después de todo, Lima. Y así como la niebla, lo habitual cobró otra matiz. Cerca a su destino, donde sería libre y feliz, nota que la aeronave descendía bruscamente. Las niñas muy asustadas se abrazaron a sus padres. Y ella, ella no entendía. Así que optó por acercarse al ser humano más asustado de todos, colocarse bajo sus piernas y esperar. Esperar hasta el final.

Lince, 26 de Febrero de 2026

jueves, 19 de febrero de 2026

La Veo y No le Creo

No trato de cambiar su recuerdo, por sólo esa noche o su conversar siempre ligero y vago sobre la bañera apenas espumada. Es su trato y su voz ante los medios que me desvincula de lo real y me cuestiona, al punto de cuestionarla. Y esa reflexión es constante. Porque en su voz suave y metálica a la vez, había un tono de recuerdo, de seguro sobre mí.

Cuando la tuve, tan enhiesta, tan resuelta y tan figura eterna; yo era otro. Era indiferente, era cuestionable y alejado de todos como una saeta desenvainada al horizonte. Apenas sabes de mí ahora, es imposible eso que dices... Es la forma que tengo de decirte las cosas, la única. Y no me daba tiempo para insistir.

Luego supe que tenía problemas con su ex-novio, que no la dejaba ser. Y yo todo un inexperto, un mal padre que sólo veía por nuestro hijo; y ella recordándome el pasado y mis errores. Todo transcurría en silencio hasta que me enteré de su triste desenlace en las noticias. Mi hijo y yo, no la veremos más.

IV - Una Carrera Singular

Yo no elegí mi carrera. Ella me eligió a mí. Cuando mis padres decidieron que era momento de dejarles de ayudar en el negocio familiar y de que erija mi propio destino, me dejaron en manifiesto que el estudio era muy importante. Así que ese recordado examen de admisión y con música de fondo mental, camino a este, resultó más que propicio.

- Vas a salir bien en el examen. - Me decía mi madre.
- Gracias, pero quisiera ya que pase todo esto. - Le respondí, cansado.

Ciencias de la Computación, tenía un atractivo muy aparte de su nombre una mezcla entre científico y técnico; era que en cierto modo competía con las telecomunicaciones. Lastimosamente, su desacierto era la poquísima o nula interacción con personas de distintas formaciones. Y eso significaba un evocar de bit y bytes por doquier.


viernes, 23 de enero de 2026

Y Queriendo Conocer

Aquel verano, no pude continuar estudios como el resto de mis compañeros. En realidad eran cursos complementarios o generales, ajenos a mis predilectos y asociados a mi carrera: Ciencias de la Computación, qué marciano suena eso. Sí, ¿verdad?, ¿Cómo te llamas?. Soy Manuel, pero me dicen la Momia. Mucho gusto, Tobías de...Sí, de ciencias de la computación...¿Lo repito mucho verdad?.

Eso, se podría decir fue un primer diálogo con uno de los tantos chicos seleccionados de fútbol playa. Pero fue tan breve, como un darse cuenta de no haber llevado bloqueador solar y al punto de sobarme cada cinco minutos el rostro o los brazos que me andaba quemando: Hola, acá hay sitio en la sombra, por si vas a hacer barra. Muchas gracias, me llamo Tobías. Silvanna. ¿Eres de la selección?. Sí, te veo seguido por acá, pero no juegas. Sí, no tengo mucha práctica, aparte estudio. ¿Qué estudias?

En ese momento, no imaginaba que de manera gradual un ser sociable afloraba en mí. Y en parte porque ya tenía cierta experiencia en el mercadeo por alguna pasajera incursión en el rubro de la enseñanza. Entonces, me preguntaba a la velocidad del sonido, cómo continuar con el diálogo. Se ponía bueno. Silvanna, se veía mayor que yo. Supe que tenía un auto. Hubiese querido que sea la más bajita del grupo de la selección. Pero me tocó ella, así que continué.

Estudio Ciencias de la Computación. Dios, hasta acá llegan esos cometas. Jajaja, estuvo bueno eso. Eres todo un marcianito Tobías. El gusto es mío. Bueno, ya me toca jugar y que bueno que siempre vengas a apoyarnos. Gracias son todos muy simpáticos. Y tu un encanto, cuídate del sol pequeño. Aquello de pequeño, probablemente fue por la edad. Bajito no era. A las próximas visitas seguí su consejo con el tema de las gorritas y los bloqueadores, pero ya no me pude acercar mucho a sus gradas. Ya comenzaron a entrenar en serio para su campeonato. Me quedé con las ganas de conocerlos. Y así acabó el verano.


jueves, 22 de enero de 2026

Azul Destino

Ella prepara su casco por segunda vez, se asegura de que el lado cobertor facial no brille mucho por efecto del sol, porque podría durante el trayecto minimizar la visión. Ella sabe que no puede confiar en Gabriel, dado que vienen aplicando multas a partir de las diez de la noche. Constantemente, como una madre preocupada, se lo recuerda; y que por favor no olvide tener cuidado con los camiones y los microbuses que no creen en nadie.

La mañana del jueves y dirigiéndose al norte, muy temprano, pasa por un cerco policial que desvía el tráfico producto de un cadáver que un par de horas atrás, mientras vivía, había acelerado más de la cuenta y sin percatarse de un rompe muelle perdió el equilibrio. Llegada a su destino, ella besa al hombre con ternura, le dice una frase bonita al oído y comienza a desvestirse con calma. 

Cuando ella ama, el mundo se detiene un poquito. Se toma su tiempo mientras mira a su hombre, desde la pelvis de este y con una ligera segregación en tanto acciona su mano derecha; continúan las miradas y previos a un beso. Durante unos minutos, ella se aferra a su cuerpo y siente al de su amante, tibio, suave y circundante. Luego le pide que se retire despacio porque tiene una particularidad genital que la hace más joven e inexperta de lo que aparenta. El ya terminó entre tanto.

Hablan de cuentas, de cuanto le dejaron en el mercado aquellos puestos y que el cabecilla había hecho los cálculos y más o menos correspondía la cantidad que escribió sobre un papel toalla. Ella no pierde su sonrisa, permanece segura y hace un ademán de contestar el número o mensaje, entre leyendo un párrafo que sólo existe en su imaginación y que la hace interesante frente al criminal con que se había acostado hace unos minutos. Ambos nerviosos y cómplices acuerdan el medio de transferencia. Ella termina de recoger sus prendas y el sobre con el cupo acumulado y que irá para el padre de sus hijos: y con quién no vive a pesar de sus ruegos. Alude que como siempre es un gusto y decide volver a casa; donde le esperan su hijos. Extrañamente en su camino distinguió que el cielo estaba más azul de lo normal.

Lince, 20 de enero, del 2026

sábado, 10 de enero de 2026

Solo Como el Jazz

Nadie pregunta por mí, de hecho la atención está por otro lado. Y claro, me siento en medio de instrumentos que rompen el silencio de un bar. Pero esa canción, que venía de la radio con nombre espacial, resonaba y parecía que era imponente por ese dúo. Imaginaba que el bus aumentaba de velocidad, provocando que mi cabellera se impulse libremente, al menos por ese momento en que no tenía que liberar absolutamente nada.

Porque tan solo, como una pieza de jazz me dirigía a una muestra gratis de verano cortesía del bus de la universidad. Nadie preguntaría qué hago ni qué estudio, ni de dónde vengo. Por si acaso, Estudio ciencias de la Computación, por si alguien quería empezar conversación conmigo. Ese alguien que no llegó y que supe direccionar a la música de la radio. Un dúo. Sí, y una pelirroja.

Vendrían ocasiones similares, tránsitos y vistas similares. De la universidad a la playa, y claro la misma radio y la canción del momento, hasta que haga su aparición alguien interesado por mí, para yo responder con un Hola, estudio Ciencias de la Computación.

Festivo y Café

Crecemos y es el efecto del café que nos mantiene vivos ahora. Nos despierta, nos alerta y nos activa. Es como empezó precisamente el día de Sofía. Junto a su mochila con un minúsculo computador y una agenda diario, se detiene ante el mostrador y extrae una tarjeta de awards para indicar al dependiente que viene a canjear su café, cortesía una acumulación de estrellas.

Años, muchos atrás, sus padres se conocieron en una cafetería. A miles de kilómetros de ahí, el abuelo de Sofía llamó a su madre aquella vez y ante una primera respuesta de incomodidad de su hija, continuó la llamada frente a la sonrisa de tranquilidad de su futuro yerno. Que hay tanto que contar a veces entre padre e hija; que no importa el momento. El café continuó y ambos se miraban uno al otro sonrientes e interesantes como sus tarjetas de débito. Así comenzó todo. 

Mas Sofía no espera a nadie, ni se verá con nadie. Y ese encontrarse, es lo que la mantiene viva y activa, como la joven apasionante y becaria que es.


Lince, 10 de Enero del 2026

Camino a la Arena

¿Cómo empezó todo? Yo no sabía quien era, hasta que la escuché. Cantaba a dúo y tampoco sabía que era pelirroja. Había un estribillo que aludía a un poder femenino emergente por aquellos años. Comienzo del 2000. Y claro, yo comenzaba a estudiar y atender lecciones que más tarde me ayudaría a convertirme en un hábil creador o un próspero empleado.

Me llamo Tobías Dvorkin y comienzo esta historia de mi tercera etapa de la vida, o universitaria como la quieran llamar, camino a la arena, donde se disputarías los entrenamientos de fútbol playa. Claro, sólo acompañaba porque me agradaba ver a las compañeras de otras facultades incursionando en el fútbol playa. Hasta que sonó esa canción, camino a la arena. Digamos, que conocí su voz.

XX - Decisiones y Otra Vez Solo

Estaba en mis intenciones el emprender por mí mismo. A partir del hecho de perder una oportunidad como tal. Seis meses después, vi un anunci...