Yo no elegí mi carrera. Ella me eligió a mí. Cuando mis padres decidieron que era momento de dejarles de ayudar en el negocio familiar y de que erija mi propio destino, me dejaron en manifiesto que el estudio era muy importante. Así que ese recordado examen de admisión y con música de fondo mental, camino a este, resultó más que propicio.
- Vas a salir bien en el examen. - Me decía mi madre.
- Gracias, pero quisiera ya que pase todo esto. - Le respondí, cansado.
- Gracias, pero quisiera ya que pase todo esto. - Le respondí, cansado.
Ciencias de la Computación, tenía un atractivo muy aparte de su nombre una mezcla entre científico y técnico; era que en cierto modo competía con las telecomunicaciones. Lastimosamente, su desacierto era la poquísima o nula interacción con personas de distintas formaciones. Y eso significaba un evocar de bit y bytes por doquier.
No hay comentarios:
Publicar un comentario