martes, 24 de marzo de 2026

VIII - Clases Suspendidas

Aún no se hablaba de virtualidad. La única empresa llamada WEBEX o CISCO estaba ajena al sentir remoto con fines didácticos; mas lo concreto era: la temporada de nieve abundante. Así que tanto en facultad como en la misteriosa y pequeña oficina del economista, se suspendieron las clases. 

- No te preocupes, ya retomamos. Aunque tienes tarea también. - Se despedía así mi alumno.
- Claro, la del video.- Atiné a responder.
- Pero son dos, recuerda...

Las mencionadas del video, eran muy jovencísimas. Contemporáneas a mí. Seguro en preparatoria, seguro jugando con la nieve o recogiendo el cúmulo de esta a indicaciones del director de arte. Pero mi certeza, efectivamente al tiempo de visitar a un gran compañero de colegio, fue toparme con ellas o el famoso videoclip.

Casualmente este video tenía referencias a la nieve y una persecución o escape en una temporada como esta en que se suspendían las clases por el mal tiempo. Pero en ese apreciar, distinguí a alguien en particular, con la cabellera roja y ensortijada. Muy linda para mi gusto y de voz angélica. Video interesante. Y pero ella; ya estaba en mi cabeza.

Levantarse

Noelia descansa sus manos debido al prolongado esfuerzo de sobrepasar la rugosidad de los pasillos de ese hospital que desconocía lo que era un encerado o bien una orden de trabajo precisamente para la zona destinada a las terapias. El joven médico risueño, siempre con la camisa interior celeste y para la ocasión rayada; más allá la enfermera con la tablilla que pareciera que impusiera su ley de silencio sobre el pabellón. No obstante nadie quiere estar ahí, mucho menos sus manos que conforman desde hace mucho, el sentido de su vida.

Fuera del nosocomio, unas señoras a quienes varios lustros atrás tuvieron un encuentro vocacional con su escatología; continúan levando plegarias y rezos a la puerta de acceso. Ni siquiera, una imagen maternal o bien divina se yergue ante ellas y sus intenciones. Hay un mecanismo que las mueve pronunciar sus oraciones, un mecanismo que se pregunta ahora si más allá de la vida hay otro sentir. O es sólo el hecho que queremos un único y duradero momento para concretar nuestra dicha; y sin apoyo.

VII - Entrega Rápida

Hubo una ocasión en que un profesor de economía y de otra facultad, anhelaba programar. Su escuela se puso en contacto con la mía y comenzó un trámite en secreto que terminó por presentarme al susodicho y anticiparle lo que serían las clases del lenguaje Visual Basic. 

Era un lenguaje de programación sencillo, pero él quería profundizar sobre ejercicios de cálculos matemáticos y fórmulas. Así que era preciso introducir respecto al uso de variables y sentencias básicas. En fin ya era un profesor y mientras transcurrían algunas de las sesiones, sonaba esa canción.

- ¿Todo bien? Te incomoda algo... - inquiría súbitamente mi alumno por encargo.
- Me distraje, es todo. La música...- respondí mecánicamente.
- ¿No has visto de casualidad el videoclip?- entraba en confianza el aprendiz de programación.

Y entiendo a que se refería al cómo aparecía ella en el videoclip, conjuntamente con su pareja, o mejor dicho la otra integrante para ser su dúo; y que les estaba yendo muy bien por lo visto. Y bueno, será que quería ver dicho videoclip; pero ocurre que no tenía señal digital en casa.

martes, 17 de marzo de 2026

Esa Mirada

Tiene tanto de felina como sideral. Es la mirada con que el padre siembra una despedida en el semblante de su pequeña hija y porque sabe que alrededor, o mejor aún, cercano a donde residen; está la plenitud que no es otra cosa que el aprender para la vida. O mejor dicho, para hacernos solos más adelante.

Ella entonces, recibe esa mirada y responde con una sonrisa leve, porque recuerda que hubo una tarea que no le salió del todo. O porque no entendió de la explicación del profesor, debido a las circunstancias: Un estómago vacío, o un recordar que el padre no deja propinas. 

No obstante esas miradas, esconden un amor inconmensurable. Destilando efervescencias de quietud y mansedumbre producto de la humildad de ese hogar, que aunque de dos; tienen acumulado el respeto y el afecto de cientos como ellos. 

VI - La Base del Poder

Programar. Tenía doce años cuando mi tío Iván me consiguió un equipo ordenador. No era portátil. Pero podría recibir mis instrucciones y llevarme a un mundo de artes y oficios que me anticiparían a nuevos conocimientos y habilidades. En ese sentido, ganaba dinero diseñando páginas web; que comenzaron a hacerse conocidas y necesarias.

- Mamá, guárdame este pago. Tú eres buena con esto de los ahorros.- Llegaba un día a casa, empoderado.
- No tiene que ser siempre así. Es tu trabajo, aprenderás.- Respondía ella, aleccionando como es habitual.

Al terminar la preparatoria, ya tenía una buena base de clientes; pero sobrevino la responsabilidad de la carrera universitaria y el hecho de llevarla hasta terminarla. Y más que todo, el de reaprender mi forma habitual de trabajo. Como base de este nuevo poder.

jueves, 26 de febrero de 2026

V - Anuncio Importante

 - Mamá, ingresé. Décimo segundo puesto de doscientos. - Di la noticia.

- Que orgullo. Pero por favor, no lo reveles. - Respondió, abrazándome.


No tenía un computador propio en aquel momento, tuve que rentar uno y navegar por las direcciones web de aquellas instituciones llamadas universidad y que por aquel entonces las habían muy pocas; por hablar de las privadas. 

Aún estaba en el colegio y sentirse universitario se sentía muy raro. No iba a descansar ni un sólo instante y probablemente mis nuevos amigos superarían a los de mi colegio. Aquellos que me llamaban genio. Pero acá, imaginaba apelativos como Marciano, Cerebro, Extraterrestre. Y era irónico, porque feo no era. 

VI - Qué Será de Esto

En clase de matemática discreta, ponía atención más de la cuenta. Las máquinas, el árbol de deciones. Todo eso pasa a un código. ¿Y eso qué pretende?. Imagino que Karenina, me lo pregunta mientras bebe un jugo y yo distraído con su escote. Con ella llevamos el curso de preparación de verano y adoptamos peculiares sobrenombres. Aún no destacaba por inteligente, pero sí por exponer ahorcándome el dedo y con algunas muletillas.

- Esas cosas, ¿cómo las aplicaras? - . Me pregunto dando luego unos últimos sorbos a su jugo surtido
- Supongo que para mejorar algunos procesos .- Aduje, concentrado.
- Sabes que te pones bien sexy, así concentrado...

No le seguí la corriente. Sabía que le gustaban las mujeres. Así que reconocí su sinceridad y desee de alguna forma mejorarle algo de su vida. En eso suena la radio otra vez. La misma canción del bus, el dueto. La pantalla está allá, me indica mi amiga. Era un videoclip, y es así que la pude ver. A ella, la jovencísima pelirrojo que llegaba a tonos altos, como yo a mis trances intelectuales. También los tenía como Karenina. Es decir, muy bonitos.

VIII - Clases Suspendidas

Aún no se hablaba de virtualidad. La única empresa llamada WEBEX o CISCO estaba ajena al sentir remoto con fines didácticos; mas lo concreto...