Me enteró que tocará, bueno su banda o el dúo en este caso; muy cerca de acá. Es decir a miles de kilómetros. Tengo los medios. Estoy de vacaciones de la universidad. Pero de pronto algo me inquieta. Mis múltiples nuevos compromisos por mi ciudad. Buscaría una forma, de al menos trabajar en aquella otra ciudad y no perderme de verla por primera vez frente a frente. Así alcance a la tribuna.
Supe que uno de mis clientes, tenía un proveedor en dicha ciudad. Dedicado a programas de ingeniería de sonido. Genial entonces, nos prepararíamos. Empezando primero con justificar mi presencia allá.
- Me interesaría ver cómo se comporta la comunicación fuera de la ciudad. - Justifiqué al susodicho cliente, mientras mantenía mi mirada sobre su fastuosa computadora portátil.
- ¿Te gusta? - Reparó de pronto en mi.
- Es muy linda, pelirroja... - Me distraje aludiendo al verdadero motivo.
- ¡Qué creativo! ¿Así son todos los programadores? - Accedió a mi distracción mi cliente.
Sólo atiné a reírme. La simpática distracción tuvo un efecto positivo. Significando que ya podría comprar los tickets del tren. Dos mil kilómetros no es mucho.
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