martes, 16 de junio de 2026

XIII - Comienza Hoy

Al llegar a la estación destino, me propuse a dirigirme a la dirección que me proveyó mi contacto. Al no tener un número de teléfono de referencia y estando el correo en una casilla empresarial de proveedor de servicio de Internet (lo cual me originó dudas); tomé el primer taxi con destino a lo indicado en la tarjeta.

- ¿No es de aquí, verdad? - Comenzó el taxista la conversación.
- Vengo del Sur - Respondí, mientras verificaba que mi maletín traía todo lo empacado consigo.
- Habrá un concierto de las chicas. La dirección es de una empresa productora.- Agregó el conductor.

Al llegar y presentarme al ingeniero en jefe, comencé a explicarle que aún no me encontraba hospedado y que de comenzar ahora, me ahorraría un día de reserva de hotel. Él muy condescendiente, me indicó que dejara mi maleta de uso personal y aquel otro maletín, que presumía que era de trabajo, la llevase de una vez a la zona de escenarios.

Lo que no me comentó mi eventual jefe, es que en ese momento se daba la prueba de sonidos. Al llegar, distinguí a un guitarrista, que no era de la banda y a un bajista, que sí era de la banda. Pero no las vi a ellas. Pero fue una falsa suposición. Sentadas, sonriendo y vistiendo sudaderas estaban ellas. Sobre todo ella, quien esperaba un momento preciso para probar su voz. Bueno, yo era el de los efectos. Así que el acercarme ahí; no tenía asidero por el momento. Y quería equivocarme.

Cómo Escapar

Antes nos conocíamos por coincidir. Coincidí con Anita, la vez que estaba pidiendo ayuda en la tienda cuando perdió a su gato. Y yo le dije que me espere a dejar mis menestras que me encargaron en casa; y que llegaría a ayudarla. Pero al volver no sólo no la vi en la tienda, sino que la dependiente riendo decía que era El quinto gato que se le pierde

Entonces de vuelta a casa y con una ligera sensación de llovizna en el ambiente, me percato que efectivamente aquel sonido correspondía a un maullido y que estaba cerca. Giro, bajo la mirada, busco en ambos lados y había un gatito. Regreso a la tienda. Indico que ese gatito puede ser de la chica. No se puede quedar el gato acá, Anita vive en Calle 7; sus padres tienen un puesto de pasteles

El tema es que consecuente con mi forma de apreciar la educación y la cortesía me limité a dejar al gato en dicha calle y en la base del puesto, que se iba construyendo de a pocos (ya habían puesto los baquitos). El gato parecía tranquilo. Se trató de un paseo en todo caso o quizás quiso escapar. Muy exagerada Anita.

XII - Reflexiones Durante el Tren

Pensaba de pronto si al verla de cerca, iba a cambiar mi apreciación por ella. Si alguna de sus pecas estaban de más en su rostro o cerca a su pecho; si su mirada estaba perdida y no fija a su pública. Una que otras excentricidades y preocupaciones que no venían al caso. Y yo sólo quería tenerla frente a mi a pesar que el trabajo de animación de luces e integración con consolas se daba a puertas cerradas. Pero ella estaba en sí presente en mi.

No recuerdo como abordé el tren, pero todo encajó sea en el abordaje como en el trasbordo. Las horas y los minutos, el trayecto. El paso por los paisajes que no imaginaba que existían. Industrias en cementerio, iglesias y ruinas de fábricas, pequeñas minas. Distingo que una menor, cerca a mi, manipula entre sus pertenencias un reproductor de compact disc. Algo me mueve o aproxima a ella, como parte de una curiosidad y confirmo mi curiosidad.

- ¿Es la banda que se presenta mañana en Yaroslavl? - Pregunté en tanto sonreía, descubierto. 
- Sí, me reuniré con unos primos. Ya no soy una niña - Respondió con orgullo la niña de un metro setenta.

Así como la niña, iban subiendo otras más y otros también. Pocos ví contemporáneos a mí. Yo no era un adolescente. Seguía ensayando mi presentación de Cientista de Computación, por si me preguntaban. La mochila con herramientas, se me hacía muy notoria en el compartimiento superior del tren. Era la prueba de que me estaba convirtiendo en adulto. Aún universitario y a punto de culminar. Pensaba de pronto en ella. Y no me refiero a la niña. 

XIII - Comienza Hoy

Al llegar a la estación destino, me propuse a dirigirme a la dirección que me proveyó mi contacto. Al no tener un número de teléfono de refe...