sábado, 27 de junio de 2026

XIV - Lo Más Cercano

¿Qué le hubiera dicho? ¿Cómo empezaría una conversación con ella? ¿Te gusta la computación?, Me encanta, es lo mejor que se ha creado acá, ¿Qué marcas de computador has tenido?. Eran las absurdas cuestiones que me hacía mientras dirigía mi computador con  módulos de programación de animaciones hacia el set de sonido principal que se localizaba al medio del campo.

Ahora la podía ver mejor. Ya podía distiguir el color escaso y rubio veneciano que provenía de ella. Mientras bebía de una botella descartable y pronunciaba unas palabras. En eso hizo una seña hacia nosotros y quise sumarme al mérito porque yo estaba también en aquel set principal de donde se configuraba el sonido y alguna que otra cámara.

- Creo que ya comenzarán a probar voz. ¿Tú como vas? - Me indicó el ingeniero de sonidos en jefe.
- Tengo que preparar unas animaciones. ¿Qué proyectarán?. - Me limité a responder sin dejar de mirarla.
- Concéntrate. Es por ese lado. ¿Vez aquél chico de lentes? Ahí.
- Gracias. Espero sigamos trabajando juntos.

No recuerdo el por qué afirme eso último. Sólo se que ya no tuve más contacto con el escenario y mucho menos con ella. Pero esa plenitud, me la reservé conmigo. Tenía la esperanza de que iba a coincidir con ella y su banda o bien la banda y ella; en cualquier momento. Porque continué realizando trabajos similares eventualmente; hasta que me gradué.

Una Escena con Paula

Es el mes del orgullo y Paula no se quiere quedar atrás. Así que ensaya atuendos y puestas de prendas mientras oye de labios de su madre las últimas noticias de los terremotos en Venezuela, Pobre gente, es lo que repite a cada momento.

Pero hay otra pobre gente que pareciera esperarla y que necesita de su arte improvisado. Porque saben que en Instagram, le siguen decenas de miles y podría generar visibilidad o cierta consciencia social por los invisibilizados que hoy vestirán prendas con inscripciones de Cabro o Cabrito en la espalda. 

Paula ya está lista. Pero su madre, la mira con desaprobación por el enterizo brillante y púrpura que la hace una miniatura de Osito Cariñosito o Pequeño Pony que esta miraba de niña, Pero mamá de eso se trata, de impresionar, atraer miradas, ¿Es que no van a marchar, cómo es que ha cambiado todo?

Y sí, como diría un amigo argentino ya en el local, Ya no nos atrevemos a tanto, después se quejan de que molestamos a los niños. Y bueno ya, tampoco hay mucho financiamiento para los pasacalles. Precisamente tenían a la persona correcta: Paula. Que trabajaba en fondos de capital y atracción de inversiones; y pero que había desarrollado más sus redes por el cuidado esmerado de su cuerpo y sus rutinas en el gimnasio. 

Paula regresó temprano a casa. El taxista, si quepara el término ahora que todo es tecnologizado; tenía su número. No estaba mal. Sabía que en Europa, muchos como él manejan Teslas. Paula es consecuente. El martes irá a su oficina, despertará deseos, será la misma elegante de siempre y volará triunfal hacia su escritorio y pensará: ¿Qué tengo que hacer para mejorar la vida de ellos?. Y claro ella seguirá viviendo con su madre y sirvienta.

Hasta que un tipo con un Tesla llegue a su vida.

Lince, 27 de junio del 2026

martes, 16 de junio de 2026

XIII - Comienza Hoy

Al llegar a la estación destino, me propuse a dirigirme a la dirección que me proveyó mi contacto. Al no tener un número de teléfono de referencia y estando el correo en una casilla empresarial de proveedor de servicio de Internet (lo cual me originó dudas); tomé el primer taxi con destino a lo indicado en la tarjeta.

- ¿No es de aquí, verdad? - Comenzó el taxista la conversación.
- Vengo del Sur - Respondí, mientras verificaba que mi maletín traía todo lo empacado consigo.
- Habrá un concierto de las chicas. La dirección es de una empresa productora.- Agregó el conductor.

Al llegar y presentarme al ingeniero en jefe, comencé a explicarle que aún no me encontraba hospedado y que de comenzar ahora, me ahorraría un día de reserva de hotel. Él muy condescendiente, me indicó que dejara mi maleta de uso personal y aquel otro maletín, que presumía que era de trabajo, la llevase de una vez a la zona de escenarios.

Lo que no me comentó mi eventual jefe, es que en ese momento se daba la prueba de sonidos. Al llegar, distinguí a un guitarrista, que no era de la banda y a un bajista, que sí era de la banda. Pero no las vi a ellas. Pero fue una falsa suposición. Sentadas, sonriendo y vistiendo sudaderas estaban ellas. Sobre todo ella, quien esperaba un momento preciso para probar su voz. Bueno, yo era el de los efectos. Así que el acercarme ahí; no tenía asidero por el momento. Y quería equivocarme.

Cómo Escapar

Antes nos conocíamos por coincidir. Coincidí con Anita, la vez que estaba pidiendo ayuda en la tienda cuando perdió a su gato. Y yo le dije que me espere a dejar mis menestras que me encargaron en casa; y que llegaría a ayudarla. Pero al volver no sólo no la vi en la tienda, sino que la dependiente riendo decía que era El quinto gato que se le pierde

Entonces de vuelta a casa y con una ligera sensación de llovizna en el ambiente, me percato que efectivamente aquel sonido correspondía a un maullido y que estaba cerca. Giro, bajo la mirada, busco en ambos lados y había un gatito. Regreso a la tienda. Indico que ese gatito puede ser de la chica. No se puede quedar el gato acá, Anita vive en Calle 7; sus padres tienen un puesto de pasteles

El tema es que consecuente con mi forma de apreciar la educación y la cortesía me limité a dejar al gato en dicha calle y en la base del puesto, que se iba construyendo de a pocos (ya habían puesto los baquitos). El gato parecía tranquilo. Se trató de un paseo en todo caso o quizás quiso escapar. Muy exagerada Anita.

XII - Reflexiones Durante el Tren

Pensaba de pronto si al verla de cerca, iba a cambiar mi apreciación por ella. Si alguna de sus pecas estaban de más en su rostro o cerca a su pecho; si su mirada estaba perdida y no fija a su pública. Una que otras excentricidades y preocupaciones que no venían al caso. Y yo sólo quería tenerla frente a mi a pesar que el trabajo de animación de luces e integración con consolas se daba a puertas cerradas. Pero ella estaba en sí presente en mi.

No recuerdo como abordé el tren, pero todo encajó sea en el abordaje como en el trasbordo. Las horas y los minutos, el trayecto. El paso por los paisajes que no imaginaba que existían. Industrias en cementerio, iglesias y ruinas de fábricas, pequeñas minas. Distingo que una menor, cerca a mi, manipula entre sus pertenencias un reproductor de compact disc. Algo me mueve o aproxima a ella, como parte de una curiosidad y confirmo mi curiosidad.

- ¿Es la banda que se presenta mañana en Yaroslavl? - Pregunté en tanto sonreía, descubierto. 
- Sí, me reuniré con unos primos. Ya no soy una niña - Respondió con orgullo la niña de un metro setenta.

Así como la niña, iban subiendo otras más y otros también. Pocos ví contemporáneos a mí. Yo no era un adolescente. Seguía ensayando mi presentación de Cientista de Computación, por si me preguntaban. La mochila con herramientas, se me hacía muy notoria en el compartimiento superior del tren. Era la prueba de que me estaba convirtiendo en adulto. Aún universitario y a punto de culminar. Pensaba de pronto en ella. Y no me refiero a la niña. 

XVII - ¿Por qué Hago Esto?

Me levanto muy temprano. Pruebo el primer café de la media docena de similar cantidad con los pendientes de clientes: Una cotización. Una es...