sábado, 25 de julio de 2026

XVI - Soporte a las Decisiones

Creía que tener y dirigir una empresa significaba lo mismo. Pero Igor, sólo asimiló y se limitó a lo primero. El personal, los equipos, la forma de trabajar. Era un quehacer. Y todo ello, no conformó el apoyo para mi decisión por aquella época. Pero sí, había el entusiasmo y también la curiosidad de conocer a aquella mujer de gafas.

Y que resultó ser su hija. Olvidé que el me llevaba catorce años. Fue lo primero que me percaté para cuando los encontré a los dos y él no se qué explicándole en una pizarra.

- Natassja, te presento a mi socio Tobías. - Se detuvo brevemente para seguir con esa formalidad. 
- Un gusto, es usted muy simpático. - Saludó la heredera del futuro imperio de Igor.
- Gracias. ¿En qué nos apoyarás? .- Me animé a iniciar un diálogo más profesional.
- En envenenarles la existencia, desde luego. - Respondió y nos echamos a reir.

En aquella tarde, hilvanamos algunas ideas sobre los posibles proyectos y clientes. Claro que comenzaron a preguntar por los que tuve en mi anterior trabajo y los contactos que hice. Muy lejanos. La idea era crecer localmente. Yo tenía una base de datos de ellos. Y querían verla. De eso trató la primera semana. Explicar y hacer un poco de historia sobre mis inicios como desarrollador independiente.

La Soledad de Cálcida

Cálcida llevaba catorce plenilunios, cuando Aquel Macho que no dejaba de mirarla, para cuando se proponía a beber de las aguas del Tigris; se acercó a ella desafiante y levantando los brazos. Ella sólo se limitó a imaginar aquella muestra de vigor dándole protección y alimento; así que se unió a él a los pocos minutos poniendo su mirada a las malformaciones rocosas del oeste.

Pero Aquel Macho, era un perfecto desconocido más; errante pero vigoroso. Amoroso a su manera; y libre. Así que en esa separación de su cacerío por seguirlo, perdiendo a los suyos; también lo perdió a él. Las bestias de ojos azulejos con pelaje abundante y que estaban muy proveídas de carne, migraban por la temporada hacia el oeste.

¿Cálcida, cómo ha pasado el tiempo? No te has podido unir con nadie más por tu estado. Y estás sola. En un impensable sumerio, escucha decir en sus adentros. Y efectivamente, era el avance del frío y ella que no andaba bien alimentada; por la sola carroña que dejaban las fogatas o las frutas ágridas que crecían silvestres. En su vientre abrigaba la esperanza para Un Macho o un como Ella. Pero ya no podía más ante el hambre y la debilidad. Era necesario que se uniera a una comuna, la más cercana y que fuera útil a la preparación del friaje. Aunque ello implicara que la naturaleza; la dejase completamente sola. 

XV - Invitación al Empresariado

No pasó mucho tiempo desde que me gradué y el que mi base de contactos y referidos, que por aquella época se limitaba a transcribir tarjetas de presentación a una hoja de cálculos; no pasaramos desapercibidos. 

Igor Glushkov por aquel entonces era un asesor de prácticas y había visto mi desenvolvimiento; así que en algunas ocasiones me invitó a participar de concursos de desarrollo de sotware y algoritmos. Me incentivó sobre todo en la creación de módulos de ciberseguridad en entornos de C y C++.

- Hay un gran mercado. ¡Atrévete! .- Era su frase convicente cada vez que coincidíamos en la cafetería.- - - ¿Me vas a contratar?. - Preguntaba por mi parte, incentivándole a que creara la empresa
-  Te avisaré.- Se limitaba a responder. - No creo que pase mucho tiempo.

La mañana del 14 de mayo del 2008, llegó esa llamada. Estaba él tomando un café. Lo sentía por cuanto hacía pausas entre sonido de sorbos cortos. Estaba acompañado por una mujer, por la forma grandilocuente como se expresaba; e incluso portaba lentes por la forma tán técnica y didáctica de explicarme sobre los próximos trabajos. Bueno, seguía después de eso mi decisión.

XVI - Soporte a las Decisiones

Creía que tener y dirigir una empresa significaba lo mismo. Pero Igor, sólo asimiló y se limitó a lo primero. El personal, los equipos, la f...