jueves, 13 de agosto de 2026

XIX - La Situación y el Premio

Si no resolvía el dilema, no se me estaba permitido asistir al concierto. Claro, eso nadie lo sabía. Sólo yo. Así que la situación me obligó enfrascarme en una tarea de bits and bytes que implicaban probar tarjetas que accionarían un conjunto de alarmas de seguridad. Y que para esa época era todo un boom. Así que mi intución y proyección fue por ahí.

El pedido fue hecho por una empresa proveniente de Ukrania. Llamaron por la tarde del sábado. Nadie trabajaba con excepción de mi, así que levanté ese aparato analógico al que tenía costumbre Natassja de asistir; y desde luego que accedí a seguir el diálogo y las anotaciones. Entonces le di el número móvil de mi socio. Esperando que se concretara el trabajo imagine el hecho de interactuar con máquinas.

Ello era lo esperado después de todo. Entenderme o hacerme entender con esos bichos gigantes que circulaban silicio y cableados. Eso era todo. Llegar a eso. Me hacía feliz el sólo pensar. Que llegaría al lunes y que tendría ese reto en  mi mente y en mí otra vez. Así que tenía que esperar. Pero en todo ese trance, también estaba la expectativa de que nuestro CEO tuviera la visión que ameritaba estas situaciones. Pero no fue así.

La mañana previa a la oferta de Natassja, del concierto y eso, comenzó a alardear de que mandó a rodar a unos foráneos que querían robots. Yo sabía que se trataba de la oportunidad de negocio. Que ya no sería. Sólo indiqué que la decisión parecía precipitada, Y claro, porque yo soy precipitado, Bueno, me hubiera gustado contribuir, Si tienes el tiempo lo puedes evaluar; hazlo. Y claro, sospecho que ese argumento de la integración fue una especie de paños fríos. Pero yo, yo tenía que ir resolviendo ese eventual requerimiento. El resto estaría en el celular de mi socio. Registro de llamadas entrantes para ser más. específicos.

Flores para Drusila

Nadie imagino que regresaría. Allá en Perú las cosas le iban súper de bien. Había emprendido muchos negocios, repartía pasteles. Hacía indrives. Y sabe Dios qué más, qué nos importa; pero estaba bien. Es decir, imaginarla atrapada entre escombros y abrazando a sus sobrinos. No se nos pasó por la mente. Ella no tenía que hacer nada acá.

Pero esta era su tierra. Y mira qué injusto. Ella sólo estaba de paso. Y pasó aquello que nos puso el alma en un vilo. Cerca al mar, el aparente terror de los maretazos, y terminamos más concentrados en el centro donde todo fue peor. Perdimos casas y lo más importante, uno que otro pariente o familiar. En eso que fue tan devastador y aquellos once días de dificil prueba, no quedó luego esperanza.

Y volviendo a ella, tan cambiada y tan a gusto por sus redes. No imaginamos que la veríamos por acá. Sólo pensando que ese post del avión era algo pasado. Porque así todo el mundo anda ahora. Y pero no dejó nada. Sus sobrinos fueron rescatados antes porque se dieron cuenta que ella no resistió. Que aquellos bloques pesados hicieron de su cuerpo una muestra de infortunio y paso de la fatalidad.

Así decidimos, reconocerla y avisar a su familia, que sí sobrevivio y que tendrán que afrontar que no tendrán más de ella ni de lo que ella poseía. Pues su historia culminó por acá, no sabiendo dónde se desarrollo o cómo fue madurando y creciendo. Porque acá ella era muy menudita y educada y finita. Pero fue cambiando y con ella todo a su alrededor, sus viajes, sus nuevas posesiones. Esto no es un sueño para nadie; esto ya terminó por arrancarnos las ilusiones de por vida. Y dejarnos un sendero eterno para las flores.

XVIII - Integraciones, un Concierto

Natassja estaba enfrascadísima en su diskman, parecía una extensión de su cuerpo. Y precisamente esa extensión de su cuerpo también emitió un sonido o un conjunto de estos, para mí familiares. Reconocí la voz de mi musa computacional o de la eterna mirada lejana y pelirroja que me apagó la respiración por un momento. 

- Espera un momento. ¿Escuchas también esa banda?.- Interrumpi de pronto.
- No me digas, que eres otro de esos fans.- Intentó bromear la asistente de todo.
- No, pero hay alguien que me atrae de ahí y mucho...
- Pues vamos a verlas. Déjame adivinar quien.- Me terminó animando.

Pero ocurre que esta vez, el pretexto ante nuestro CEO, porque hablando de rangos yo sería el CTO; sería un evento de integración en un reconocido bar con escenario donde coincidentemente se filmaría para una parte de la televisión. No sé que documental, pero estaría bien. Ya había pasado un año desde que iniciamos esta aventura.

A la noche siguiente y previo al día esperado, me sobrevino un problema complicadísimo de resolver y que por un momento ponía en duda mi asistencia a este evento o integración  como lo quieran llamar. Y era relacionado a un algoritmo que debería crearse para determinada placa. O bien, nadie sabía lo que implicaba el probarlo en un respectivo equipo. Y en eso nos enfrascamos. Por un momento.

XIX - La Situación y el Premio

Si no resolvía el dilema, no se me estaba permitido asistir al concierto. Claro, eso nadie lo sabía. Sólo yo. Así que la situación me obligó...