No estar solo presupone muchas cosas. Pero sobre todo, es un impulso. Dmitry llegó con una energía indescriptible al despacho de la empresa que por las madrugadas no era otra cosa que o mi almacén o mi habitación parcialmente almacén o viceversa. Y claro las rutinas que venía a realizar eran tal cual más llevaderas o compartidas en cierto modo con mi nuevo compañero de aventuras.
Resulta que al concluir su bachillerato, con especialidad de electrónica, Dmitry participaba en pruebas de resistencia y fondismo. Así que su primer aporte en orden de aparición en cuanto jornada laboral; fue precisamente retarme a acelerar el trote y no quedarme muy atrás en el reconocimiento de las avenidas y calles y lugares de mi nueva ciudad.
Lo segundo, que la diferencia de edad de apenas cinco años, era curiosamente manejable en cuanto confianza y comunicación. Y claro, no todo se limitaba a los correos; sino en conversar qué se podría mejorar en cuanto el trabajo y qué cosas crear. Entre otras cosas criticaba la forma de cómo no dedicaba tiempo en reconocer cada componente de una placa madre o el proceso que activaba la comunicación.
- No creas que me resultó fácil - Indicaba mientras encendía un cigarrillo; otra de sus peculiaridades.
- Haré el intento. Como ves alguien tiene que insistir con los clientes - Me refería al aspecto comercial.
- Eso es lo tuyo. Sabes de ese proceso. Y yo de lo mío - Concluyó el cigarrillo y su argumentación mientras tomaba una de las placas madres destinada a un nuevo artefacto.
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