Iba completando las materias. Iba sobresaliendo en cada semestre. Por momentos la tenía en mi mente. Imaginando sus ensayos, sus grabaciones, sus conciertos. Su compañera de trabajo que se le acercaba mucho en cada perfomance. Y pero yo no estaba ahí. No era testigo de su energía y de su juventud que emanaba fuego. En fin tenía un espacio compartido con las materias y los encargos.
- ¿Cómo es esto que la optimización de mi plataforma de entregas? - Consultó uno de mis primeros clientes. -
- Básicamente es integrar su servicio con mi base de consultas que ya se encuentra mejorado.- Argüía en un esfuerzo habitual por concretar un período de prueba.
- Veamos entonces. ¿De cuánto estamos hablando para este proyecto? - Era el tipo de respuesta que esperaba.
Escenas de ese tipo transcurrían mientras mis pensamientos se iban también a mi artista que emergía como una estrella fugaz y que comenzaba a recorrer el mundo. Como si mi país con sus cientos tantos de millones de habitantes no era mercado suficiente. Y claro, yo sólo me estaba contentando con mi ciudad. De pronto: ¿Qué hubiera pasado si tenía proyectos fuera de ella?
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