jueves, 22 de enero de 2026

Azul Destino

Ella prepara su casco por segunda vez, se asegura de que el lado cobertor facial no brille mucho por efecto del sol, porque podría durante el trayecto minimizar la visión. Ella sabe que no puede confiar en Gabriel, dado que vienen aplicando multas a partir de las diez de la noche. Constantemente, como una madre preocupada, se lo recuerda; y que por favor no olvide tener cuidado con los camiones y los microbuses que no creen en nadie.

La mañana del jueves y dirigiéndose al norte, muy temprano, pasa por un cerco policial que desvía el tráfico producto de un cadáver que un par de horas atrás, mientras vivía, había acelerado más de la cuenta y sin percatarse de un rompe muelle perdió el equilibrio. Llegada a su destino, ella besa al hombre con ternura, le dice una frase bonita al oído y comienza a desvestirse con calma. 

Cuando ella ama, el mundo se detiene un poquito. Se toma su tiempo mientras mira a su hombre, desde la pelvis de este y con una ligera segregación en tanto acciona su mano derecha; continúan las miradas y previos a un beso. Durante unos minutos, ella se aferra a su cuerpo y siente al de su amante, tibio, suave y circundante. Luego le pide que se retire despacio porque tiene una particularidad genital que la hace más joven e inexperta de lo que aparenta. El ya terminó entre tanto.

Hablan de cuentas, de cuanto le dejaron en el mercado aquellos puestos y que el cabecilla había hecho los cálculos y más o menos correspondía la cantidad que escribió sobre un papel toalla. Ella no pierde su sonrisa, permanece segura y hace un ademán de contestar el número o mensaje, entre leyendo un párrafo que sólo existe en su imaginación y que la hace interesante frente al criminal con que se había acostado hace unos minutos. Ambos nerviosos y cómplices acuerdan el medio de transferencia. Ella termina de recoger sus prendas y el sobre con el cupo acumulado y que irá para el padre de sus hijos: y con quién no vive a pesar de sus ruegos. Alude que como siempre es un gusto y decide volver a casa; donde le esperan su hijos. Extrañamente en su camino distinguió que el cielo estaba más azul de lo normal.

Lince, 20 de enero, del 2026

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