jueves, 14 de agosto de 2025

Cosas Buenas

Tenía la fecha marcada en la mente. Para cuando llegó, mi esposa dormía aún. Así que llevé a mi niño, adormilado aún; y lo subí al auto prestado de mi amigo.

-¿A dónde vamos papá?
- A comprar los pasajes. Nos vamos a divertir. 

Miraba el espejo retrovisor continuamente, porque hasta precavido andaba con el hecho de girar hacia la derecha. No lo quería de copiloto. El jugaba, o intentaba jugar con una sola mano. Y reía en su interior porque al parecer el sonido de ganar muchos puntos era interminable. No me molestaba para nada.

- ¿Tiene la autorización de la madre? - Preguntaban en migraciones.
- Claro, claro - No titubeaba cuando dije eso. Uno de los aviones que se divisaba despegó de pronto. - No te asustes. Ya estaremos así pronto; juntos. 

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