sábado, 10 de enero de 2026

Solo Como el Jazz

Nadie pregunta por mí, de hecho la atención está por otro lado. Y claro, me siento en medio de instrumentos que rompen el silencio de un bar. Pero esa canción, que venía de la radio con nombre espacial, resonaba y parecía que era imponente por ese dúo. Imaginaba que el bus aumentaba de velocidad, provocando que mi cabellera se impulse libremente, al menos por ese momento en que no tenía que liberar absolutamente nada.

Porque tan solo, como una pieza de jazz me dirigía a una muestra gratis de verano cortesía del bus de la universidad. Nadie preguntaría qué hago ni qué estudio, ni de dónde vengo. Por si acaso, Estudio ciencias de la Computación, por si alguien quería empezar conversación conmigo. Ese alguien que no llegó y que supe direccionar a la música de la radio. Un dúo. Sí, y una pelirroja.

Vendrían ocasiones similares, tránsitos y vistas similares. De la universidad a la playa, y claro la misma radio y la canción del momento, hasta que haga su aparición alguien interesado por mí, para yo responder con un Hola, estudio ciencia de la Computación.

Festivo y Café

Crecemos y es el efecto del café que nos mantiene vivos ahora. Nos despierta, nos alerta y nos activa. Es como empezó precisamente el día de Sofía. Junto a su mochila con un minúsculo computador y una agenda diario, se detiene ante el mostrador y extrae una tarjeta de awards para indicar al dependiente que viene a canjear su café, cortesía una acumulación de estrellas.

Años, muchos atrás, sus padres se conocieron en una cafetería. A miles de kilómetros de ahí, el abuelo de Sofía llamó a su madre aquella vez y ante una primera respuesta de incomodidad de su hija, continuó la llamada frente a la sonrisa de tranquilidad de su futuro yerno. Que hay tanto que contar a veces entre padre e hija; que no importa el momento. El café continuó y ambos se miraban uno al otro sonrientes e interesantes como sus tarjetas de débito. Así comenzó todo. 

Mas Sofía no espera a nadie, ni se verá con nadie. Y ese encontrarse, es lo que la mantiene viva y activa, como la joven apasionante y becaria que es.


Lince, 10 de Enero del 2026

Camino a la Arena

¿Cómo empezó todo? Yo no sabía quien era, hasta que la escuché. Cantaba a dúo y tampoco sabía que era pelirroja. Había un estribillo que aludía a un poder femenino emergente por aquellos años. Comienzo del 2000. Y claro, yo comenzaba a estudiar y atender lecciones que más tarde me ayudaría a convertirme en un hábil creador o un próspero empleado.

Me llamo Tobías Dvorkin y comienzo esta historia de mi tercera etapa de la vida, o universitaria como la quieran llamar, camino a la arena, donde se disputarías los entrenamientos de fútbol playa. Claro, sólo acompañaba porque me agradaba ver a las compañeras de otras facultades incursionando en el fútbol playa. Hasta que sonó esa canción, camino a la arena. Digamos, que conocí su voz.

Solo Como el Jazz

Nadie pregunta por mí, de hecho la atención está por otro lado. Y claro, me siento en medio de instrumentos que rompen el silencio de un bar...