Fue tal vez un presagio, aquello de crecer como empresa. Y visto que la importación de máquinaria e intrumentación con soporte de software, de fácil configuración y mantenimiento, implicaba altos costos de transporte; pues resultaba más que una oportunidad el llegar hacia el noroeste. Donde estaban las ciudades más importantes y de amplia difusión tecnológica.
Aquella invitación a una feria tecnológica, tenía una peculiar coincidencia. En realidad dos. La primera porque se suscitaba en fechas donde se tendría un concierto previsto en lo multitudinario. Y segundo que dicho concierto se daría en la misma ciudad de la feria. Para mi sorpresa, la banda de mi bien recordada y apreciada musa era la que tenía la presentación principal. Les estaba yendo bien.
- No la saco aún, ¿te refieres a una pelirrojita? - Inquiría mi jovial socio, respecto a la misteriosa mujer.
- Sí, ella misma. ¿No has visto los posters y banners que aparecen por la carretera? - Asentía, motivado.
- Claro, claro. Muchas coincidencias. Espero nos vaya bien en cuanto el trabajo.Y en cuanto a ti...
- Gracias, pero no tengo esperanzas de llegar hasta ella. Mas sí iré al concierto.
El viaje transcurría. Y esta ves mis pensamientos sobrevinieron sobre una canción que venía siendo hit en las radios. Hablaba de sacrificios. No era en mi idioma materno. Pero entendía que trataba del esfuerzo que uno ponía en la vida. Ya podía pagarme un concierto y en buena ubicación después de todo. Y claro, sólo para verla a ella y no recibir órdenes. Como la última vez.
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