Pasaron los meses y nuestra empresa iba acumulando cierto prestigio. En torno a su liderazgo juvenil, a su responsabilidad de atender a clientes de bajo y mediano presupuesto. De en definitiva poder estar con los clientes y conocers sus demandas en cuanto sistemas se refiere. Pero eran llamados como si se tratara de una base de fidelización que construyeramos sin darnos cuenta. A punta de trabajo.
Cierta vez una cliente, nos solicitó hacer una presentación presupuestaria de lo que sería utilizar un entorno de simulación de máquinas empacadoras. Y eso implicaba el conocer la arquitectura del computador y más que todo las variables en torno al producto. Es decir había un trabajo tanto que recaía en lo técnico como en lo mercantil. Pero como ya se imaginarán, esto ponía a tope al equipo.
- No se supone que primero cotizaríamos - Observaba Dmitry con algo de extrañeza cuando nos pusimos manos a la obra en un pedido.
- El usuario nos necesita, por eso llegó a nosotros. Es más lo veo en sus ojos - Contesté aclarando que el cliente que llega por sí sólo; al consquistársele se queda por siempre.
- De acuerdo, tomaré más previsiones para ordenar la base de clientes y saber a cual darle un beneficio de este tipo - promulgó Dmitry a la vez que yo accedía.
Hubo un momento que la demanda era muy alta y sabíamos que necesitabamos a más personas. Pero se suscitó algo que nos llamó la atención. Nos vimos el rostro entre los dos guardando cierta esperanza en el futuro y porque ya no seríamos dos siempre. Habría que replantear algunas cosas, hacer más espacio, ordenar otro equipo portátil y claro, el marco empresarial de por medio. Pero ameritaba, porque vendrían más adelante más personas. Y teníamos Alta Demanda.
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