martes, 29 de septiembre de 2026

XXIII - Alta Demanda

Pasaron los meses y nuestra empresa iba acumulando cierto prestigio. En torno a su liderazgo juvenil, a su responsabilidad de atender a clientes de bajo y mediano presupuesto. De en definitiva poder estar con los clientes y conocers sus demandas en cuanto sistemas se refiere. Pero eran llamados como si se tratara de una base de fidelización que construyeramos sin darnos cuenta. A punta de trabajo.

Cierta vez una cliente, nos solicitó hacer una presentación presupuestaria de lo que sería utilizar un entorno de simulación de máquinas empacadoras. Y eso implicaba el conocer la arquitectura del computador y más que todo las variables en torno al producto. Es decir había un trabajo tanto que recaía en lo técnico como en lo mercantil. Pero como ya se imaginarán, esto ponía a tope al equipo. 

- No se supone que primero cotizaríamos - Observaba Dmitry con algo de extrañeza cuando nos pusimos manos a la obra en un pedido.
- El usuario nos necesita, por eso llegó a nosotros. Es más lo veo en sus ojos - Contesté aclarando que el cliente que llega por sí sólo; al consquistársele se queda por siempre.
- De acuerdo, tomaré más previsiones para ordenar la base de clientes y saber a cual darle un beneficio de este tipo - promulgó Dmitry a la vez que yo accedía.

Hubo un momento que la demanda era muy alta y sabíamos que necesitabamos a más personas. Pero se suscitó algo que nos llamó la atención. Nos vimos el rostro entre los dos guardando cierta esperanza en el futuro y porque ya no seríamos dos siempre. Habría que replantear algunas cosas, hacer más espacio, ordenar otro equipo portátil y claro, el marco empresarial de por medio. Pero ameritaba, porque vendrían más adelante más personas. Y teníamos Alta Demanda.

No era una escena cualquiera

Tenía la mirada sobre el objetivo. Y esta era la escena. Pero detrás de su mirada o de su actuar, se ocultaba el cansancio para llegar hasta la locación. Y que era lo mismo que caminar dos kilómetros aproximadamente. Este era el precio de ser una estrella. De llegar a una dirección como la mía y empezar a descubrir que hay mundos superiores tras esa realidad que la tenía tan alejada de su propio arte.

Y es en este nuevo mundo que nacen y relucen también otro tipo de placeres. Aquellos que se ocultan sobre un escenario o un montaje y que circulan junto con las emociones sus propios efectos especiales que anticipan el clamor o el vitor de los cientos de millones que la espectan y corean su nombre. Pero ella era más que esas horas invertidas. 

Hasta que en definitiva, se construye la escena. Y sobre el espacio de luces, guiones y asistentes de dirección; se abren nuevamente esos mundos. Y todo resulta fastuoso, y más que todo porque está la motivación de ese trabajo. Y por supuesto, también estaba ella.

sábado, 12 de septiembre de 2026

XXII - Impulso Empresarial

No estar solo presupone muchas cosas. Pero sobre todo, es un impulso. Dmitry llegó con una energía indescriptible al despacho de la empresa que por las madrugadas no era otra cosa que o mi almacén o mi habitación parcialmente almacén o viceversa. Y claro las rutinas que venía a realizar eran tal cual más llevaderas o compartidas en cierto modo con mi nuevo compañero de aventuras.

Resulta que al concluir su bachillerato, con especialidad de electrónica, Dmitry participaba en pruebas de resistencia y fondismo. Así que su primer aporte en orden de aparición en cuanto jornada laboral; fue precisamente retarme a acelerar el trote y no quedarme muy atrás en el reconocimiento de las avenidas y calles y lugares de mi nueva ciudad.

Lo segundo, que la diferencia de edad de apenas cinco años, era curiosamente manejable en cuanto confianza y comunicación. Y claro, no todo se limitaba a los correos; sino en conversar qué se podría mejorar en cuanto el trabajo y qué cosas crear. Entre otras cosas criticaba la forma de cómo no dedicaba tiempo en reconocer cada componente de una placa madre o el proceso que activaba la comunicación.

- No creas que me resultó fácil - Indicaba mientras encendía un cigarrillo; otra de sus peculiaridades.
- Haré el intento. Como ves alguien tiene que insistir con los clientes - Me refería al aspecto comercial.
- Eso es lo tuyo. Sabes de ese proceso. Y yo de lo mío - Concluyó el cigarrillo y su argumentación mientras tomaba una de las placas madres destinada a un nuevo artefacto.


Éranse una Vez mis Ojos

Me indican que se encuentra en ese lugar. Y no me refiero a Gloria Grande, sino bajo ese camión detenido que mantenía sus luces intermitentes mientras la noche ponía a prueba la paciencia de otras decenas de vehículos que venían detrás. Hay algo recubierto en una bolsa y en mi palpitar siniestro, emerge una forma de corazón que proyecta a mil por hora el nombre de mi hija. Pero increíblemente no me detengo y me acerco a los dos efectivos policiales que en señal de reverencia dejan una de sus manos libres; preparándome para lo peor. 

Centenas de años atrás, esta misma sensación se producía en los ojos de mi tatara tía abuela, presenciando con horror como arrancaban de a pocos la vida de su esposo como de sus hijos; y pero por una bandera que los terminó por dejar solos. Por un ideal que tenía un opositor con toda la fuerza de represión que le dotaba la historia y la corona. Pero eran esos ojos los que brillaron por un futuro y los que lo llevaron a la inmortalidad.

Pero ahora, en cuanto los míos. Que venían agotándose desde aquel número identificado como Comisaría Santa Clara; y que ya me anticipaba lo peor. Con un Lo lamento Señor, pero tiene que acercarse como familiar es parte del procedimiento. Dejé todo. Salí raudo, invocando a Dios al que tanto fallé y que dejé de lado desde niño. Sólo pedí que se tratase de un error. Que hay gente a diario que se accidenta y puede ser confuso. Que los pantalones de las chicas de hoy en día no tienen bolsillos; que al usar la casaca se pudo caer un documento y ni cuenta llegó por donde un accidente.

Cuando le llegó el turno de expirar a Micaela, mi tatara tía abuela; dicen que experimento la calma. Aunque más tarde una turba hizo despojos de su cuerpo. Conmigo sucedió al revés. Mi cuerpo optó por descubrir aquello que ocultaba esa bolsa; y sólo quería buscar sus ojos. Mi alma en mil pedazos intentó salir como sea por mis ojos y sólo pedí quedarme ahí por siempre. Para no separarme de esos ojos; mis ojos.


XXI - Contactos y Eventos

Cada mañana seguía una rutina peculiar. En mi nueva ciudad. Y sólo. Aún no llegaban mis pasantes. No tenía Carta de Presentación alguna en las universidades locales. La mía, sólo para recordar, quedaba a dos mil kilómetros. Esto era volver a empezar. Y claro, volviendo a lo de la rutina. Aquí enumero las actividades que constituyeron esos, primeros de muchos días.

Abrir el ordenador portátil y revisar uno que otro correo de algún primer contacto o negocio que se concretó publicitariamente. Aún me encontraba alejado del objetivo principal que era la capital. Pero iba de evento en evento buscando hacer eso contactos que tanto andaban buscando instrumentación o software para sus gigantes artefactos que prometían una segunda llegada del hombre a la luna.

Pero las respuestas no eran tan rápidas. Así que el siguiente paso era no atormentarse y continuar con un jugo rápido para luego trotar o correr por una hora. Conocía las calles, los puentes, los parques, los accesos a las autopistas; pero sobreviniendo el pensamiento que habría que regresar y hacer unas llamadas telefónicas hacia anexos o extensiones de teléfonos. Hacia asistentes o ejecutivas. Secretarias de gerencia enumeradas alfabéticamente.

Entre tanto, el tiempo siguiente, iba desarrollando productos, probando instrumentación, desarmándo artefactos y buscando componentes programables. Cierta vez, mientras reciclaba basura electrónica. Uno de los acopiadores, a mi parecer el menor de todos los que pude reconocer hasta el momento, me dijo que de preferencia no echara los provistos de una cubierta negra, Porque dentro de ella hay lógica de programación que podría reconocerse si hubiera un conector a fin. A la semana siguiente, contraté a este acopiador. Es cierto, no tenía contrato, ni sueldo de momento, pero tenía acciones. Conocía personas del mundo electrónico. Y lo que es mejor. Ya no estaba sólo.


sábado, 22 de agosto de 2026

XX - Decisiones y Otra Vez Solo

Estaba en mis intenciones el emprender por mí mismo. A partir del hecho de perder una oportunidad como tal. Seis meses después, vi un anuncio de renta de oficinas y lo consideré una señal. Así que llamé a mi socio y le comuniqué mi decisión de separarme de la empresa por motivos personales. Y claro, el tema de ser considerado un competidor para con la empresa que me abrió las puertas; no venía muy al caso porque vería tanto hardware como software.

- Este negocio es muy difícil de iniciar.- Me exhortaba Igor mientras sostenía un cigarrillo.
- Precisamente, tengo planes de iniciar uno pero de manera diferente.- Defendí mi posición luego de toser por el humo.
-¿Te llevarás a Natassja a tu proyecto?- Fue la última pregunta de mi socio
- Nunca pasó por mi mente. Tiene mucho por aprender aquí; y quien sabe sea algún dia sea la nueva CEO.- Concluí.

En el proceso de la aceptación de mi renuncia, volví a entablar contactos con varios de los clientes con que no se concretaron contratos por insuficiencias técnicas, e identificar si había oportunidades. Siempre las ha habido, pero el tema de que te vean como un competidor más; implicaba posponer algunas iniciativas. Pero eso no dudaría mucho. Ya la decisión estaba tomada.

Sólo que esta vez me encontraría solo. Y estaba claro, tendría que ir recobrando la confianza de mis anteriores clientes, hacerme un nombre y producir. Producir todo lo necesario para que el proyecto no sólo se desarrolle, sino que también pueda multiplicarse. En ese sentido me limité a colocar avisos de pasantes y finalmente preguntar aquello de la renta de la oficina. Paradójicamente suena la radio, y en la introducción de la canción vuelvo a escuchar su voz. "Creo que no estaré sólo en esto"

Mundo Prepago

Un desperfecto mecánico, nos pasa a cualquiera. A cualquiera que tenga un auto por lo general. Pero el no saber corresponder a tal situación y específicamente para el caso de Raquel, que manejaba el auto de su novio, un bmw convertible; resultaba tenaz como ella solía expresarse. El punto es que ante la emergencia, su triste realidad de que el equipo que poseía en territorio nacional prestado; no tenía saldo de llamada. Empero cinco minutos antes, sus decenas de miles de seguidores se iban enterando que en su poder tenían dicho monstruo circulando.

Mauro, acaba de recibir una recarga. Había pulsado por error un video de facebook que le consumió sus datos y que el podría necesitar ante una emergencia; como el saber llegar de un punto a otro o ubicar calles para cuando haga auxilio mecánico. Su hija menor de treinta años, nunca está pendiente de él, que es lo mismo decir que sólo lo texteaba por el aplicativo y le daba eventualmente una que otra recarga virtual.  

En los ojos de Brenda, hay signos y símbolos de que ella es un encanto. Y claro, viene también conservando su tercio de beca en el instituto que le permitirá convertirse en la publicista que tanto anhela, pero el tener que unirse por videollamada al aplicativo; le originó eso de perder sus datos y que es lo mismo de andar sin brújula social. Pero eso no lo sabían sus amigos.

Por eso cuando Brenda que seguía en redes a su admirada Raquel, se enteró de la opulenta vida y de los autos de lujo. Anheló primeramente tener un equipo con mejor resolución para las fotos. Empero Raquel, la carismática ex miss de algun distrito y que se hizo afamada por sus reels; sólo tenía en mente ubicar a un llantero que le solucionara su vida; como Mauro. Cuando lo encontró, le solicitó a este que reprodujera un video de un canal muy difundido sobre la forma de extraer el precinto de seguridad del aro del bendito bmw. Y Mauro se preguntaría ¿Pero por qué no lo reproduce ella, si tiene más dinero?

jueves, 13 de agosto de 2026

XIX - La Situación y el Premio

Si no resolvía el dilema, no se me estaba permitido asistir al concierto. Claro, eso nadie lo sabía. Sólo yo. Así que la situación me obligó enfrascarme en una tarea de bits and bytes que implicaban probar tarjetas que accionarían un conjunto de alarmas de seguridad. Y que para esa época era todo un boom. Así que mi intución y proyección fue por ahí.

El pedido fue hecho por una empresa proveniente de Ukrania. Llamaron por la tarde del sábado. Nadie trabajaba con excepción de mi, así que levanté ese aparato analógico al que tenía costumbre Natassja de asistir; y desde luego que accedí a seguir el diálogo y las anotaciones. Entonces le di el número móvil de mi socio. Esperando que se concretara el trabajo imagine el hecho de interactuar con máquinas.

Ello era lo esperado después de todo. Entenderme o hacerme entender con esos bichos gigantes que circulaban silicio y cableados. Eso era todo. Llegar a eso. Me hacía feliz el sólo pensar. Que llegaría al lunes y que tendría ese reto en  mi mente y en mí otra vez. Así que tenía que esperar. Pero en todo ese trance, también estaba la expectativa de que nuestro CEO tuviera la visión que ameritaba estas situaciones. Pero no fue así.

La mañana previa a la oferta de Natassja, del concierto y eso, comenzó a alardear de que mandó a rodar a unos foráneos que querían robots. Yo sabía que se trataba de la oportunidad de negocio. Que ya no sería. Sólo indiqué que la decisión parecía precipitada, Y claro, porque yo soy precipitado, Bueno, me hubiera gustado contribuir, Si tienes el tiempo lo puedes evaluar; hazlo. Y claro, sospecho que ese argumento de la integración fue una especie de paños fríos. Pero yo, yo tenía que ir resolviendo ese eventual requerimiento. El resto estaría en el celular de mi socio. Registro de llamadas entrantes para ser más. específicos.

Flores para Drusila

Nadie imagino que regresaría. Allá en Perú las cosas le iban súper de bien. Había emprendido muchos negocios, repartía pasteles. Hacía indrives. Y sabe Dios qué más, qué nos importa; pero estaba bien. Es decir, imaginarla atrapada entre escombros y abrazando a sus sobrinos. No se nos pasó por la mente. Ella no tenía que hacer nada acá.

Pero esta era su tierra. Y mira qué injusto. Ella sólo estaba de paso. Y pasó aquello que nos puso el alma en un vilo. Cerca al mar, el aparente terror de los maretazos, y terminamos más concentrados en el centro donde todo fue peor. Perdimos casas y lo más importante, uno que otro pariente o familiar. En eso que fue tan devastador y aquellos once días de dificil prueba, no quedó luego esperanza.

Y volviendo a ella, tan cambiada y tan a gusto por sus redes. No imaginamos que la veríamos por acá. Sólo pensando que ese post del avión era algo pasado. Porque así todo el mundo anda ahora. Y pero no dejó nada. Sus sobrinos fueron rescatados antes porque se dieron cuenta que ella no resistió. Que aquellos bloques pesados hicieron de su cuerpo una muestra de infortunio y paso de la fatalidad.

Así decidimos, reconocerla y avisar a su familia, que sí sobrevivio y que tendrán que afrontar que no tendrán más de ella ni de lo que ella poseía. Pues su historia culminó por acá, no sabiendo dónde se desarrollo o cómo fue madurando y creciendo. Porque acá ella era muy menudita y educada y finita. Pero fue cambiando y con ella todo a su alrededor, sus viajes, sus nuevas posesiones. Esto no es un sueño para nadie; esto ya terminó por arrancarnos las ilusiones de por vida. Y dejarnos un sendero eterno para las flores.

XVIII - Integraciones, un Concierto

Natassja estaba enfrascadísima en su diskman, parecía una extensión de su cuerpo. Y precisamente esa extensión de su cuerpo también emitió un sonido o un conjunto de estos, para mí familiares. Reconocí la voz de mi musa computacional o de la eterna mirada lejana y pelirroja que me apagó la respiración por un momento. 

- Espera un momento. ¿Escuchas también esa banda?.- Interrumpi de pronto.
- No me digas, que eres otro de esos fans.- Intentó bromear la asistente de todo.
- No, pero hay alguien que me atrae de ahí y mucho...
- Pues vamos a verlas. Déjame adivinar quien.- Me terminó animando.

Pero ocurre que esta vez, el pretexto ante nuestro CEO, porque hablando de rangos yo sería el CTO; sería un evento de integración en un reconocido bar con escenario donde coincidentemente se filmaría para una parte de la televisión. No sé que documental, pero estaría bien. Ya había pasado un año desde que iniciamos esta aventura.

A la noche siguiente y previo al día esperado, me sobrevino un problema complicadísimo de resolver y que por un momento ponía en duda mi asistencia a este evento o integración  como lo quieran llamar. Y era relacionado a un algoritmo que debería crearse para determinada placa. O bien, nadie sabía lo que implicaba el probarlo en un respectivo equipo. Y en eso nos enfrascamos. Por un momento.

jueves, 30 de julio de 2026

XVII - ¿Por qué Hago Esto?

Me levanto muy temprano. Pruebo el primer café de la media docena de similar cantidad con los pendientes de clientes: Una cotización. Una estimación. Una reunión. Natassja a lo lejos me observa, me compadece. Sabe de mis ojeras de pronto, de mi gusto exagerado por el café y de la programación que parece no terminar.

Hay sentencias que no deberían volver a escribirse o invocarse o desarrollarse en una misma área de trabajo. Y que así pueda reutilizarse o mantenerse mejor el sistema. La programación orientada a objetos, los sistemas distribuidos. Todo ello recae sobre mi memoria y la lógica que parece marearse como mi semblante y la pregunta a mi mente:

- ¿Por qué hago esto?
- ¿Todo bien Tobbias? . - Me alertó mi socio, luego de pensar en voz alta.
- Todo excelente, era la letra de una canción. - Atiné a decir.
- Llegó un correo de la cementera. Date un salto por allá. - Concluyó mi socio.

En el camino, nuevamente ella o ellas. Resonando libres, con atuendos cortos, felices y húmedas. Raudas y risueñas. Enérgicas y dóciles para cuando registran sus cambios de voz o de tono; en sus canciones. Yo en cambio, sumido al sueño, a la responsabilidad y a la sola idea de que esto es una preparación para algo mayor. Y eso algo mayo era lo que quería descifrar.

¿Cómo Describir su Ausencia?

Aquella tarde, luego de las denuncias y las explicaciones. Luego de los pedidos a cada quien; y pero que asentían mientras seguían con su vida: "Pobre señora, Pobre su hija, Se ha ido con un hombre seguro, No seas mala ¿cómo vas a decir eso?, Ya estará por Zepita". Son las voces de algunos mientras van conociendo o siendo testigos de la búsqueda de la madre; o bien de los contenidos que se divulgan por Internet.

Los medios han hecho un trabajo loable, divulgando sus fotos de distintos perfiles y concientizando de que una menor de edad como ella pudo ser raptada o simplemente desapareció. De la nada, nadie se va. Siempre deja un rastro o un aviso. Pero a veces, ni los padres son de confiar. Ahora ella no está. Ni en su cuarto, ni en el sillón de la sala viendo Tiktoks recostada. 

El tiempo así transcurre y todo el peso del rigor recae sobre la impaciencia y el quemazón de dolor de la madre. Se muestra arrepentida por no educarla o ayudarla con sus tareas. Se muestra reacia a aceptar la situación y vuelve a cada instante hacia la ventana. Sabe que en dos horas, sería preciso alcanzarle una chompa o abrigo; y que precisamente no salió o desaparició portando uno.

Unas primas dicen que la han escrito y ella afirmado que está bien. Que son unos exagerados. Dos días no son nada y faltan cinco. Porque es un viaje, con el padre de su amiga, con quien sintió mucha afinidad por cómo la miraba y por cómo le pedía que la acompañara. Pero y hay cosas que no se terminan de comprender. De por qué esa ausencia no es tal, sino una pequeña afrenta hacia el hogar o al reloj parental con figura de madre y que resulta un reflejo que a futuro, ellas no quieren tener.

Lince, 31 de julio de 2026.

sábado, 25 de julio de 2026

XVI - Soporte a las Decisiones

Creía que tener y dirigir una empresa significaba lo mismo. Pero Igor, sólo asimiló y se limitó a lo primero. El personal, los equipos, la forma de trabajar. Era un quehacer. Y todo ello, no conformó el apoyo para mi decisión por aquella época. Pero sí, había el entusiasmo y también la curiosidad de conocer a aquella mujer de gafas.

Y que resultó ser su hija. Olvidé que el me llevaba catorce años. Fue lo primero que me percaté para cuando los encontré a los dos y él no se qué explicándole en una pizarra.

- Natassja, te presento a mi socio Tobías. - Se detuvo brevemente para seguir con esa formalidad. 
- Un gusto, es usted muy simpático. - Saludó la heredera del futuro imperio de Igor.
- Gracias. ¿En qué nos apoyarás? .- Me animé a iniciar un diálogo más profesional.
- En envenenarles la existencia, desde luego. - Respondió y nos echamos a reir.

En aquella tarde, hilvanamos algunas ideas sobre los posibles proyectos y clientes. Claro que comenzaron a preguntar por los que tuve en mi anterior trabajo y los contactos que hice. Muy lejanos. La idea era crecer localmente. Yo tenía una base de datos de ellos. Y querían verla. De eso trató la primera semana. Explicar y hacer un poco de historia sobre mis inicios como desarrollador independiente.

La Soledad de Cálcida

Cálcida llevaba catorce plenilunios, cuando Aquel Macho que no dejaba de mirarla, para cuando se proponía a beber de las aguas del Tigris; se acercó a ella desafiante y levantando los brazos. Ella sólo se limitó a imaginar aquella muestra de vigor dándole protección y alimento; así que se unió a él a los pocos minutos poniendo su mirada a las malformaciones rocosas del oeste.

Pero Aquel Macho, era un perfecto desconocido más; errante pero vigoroso. Amoroso a su manera; y libre. Así que en esa separación de su cacerío por seguirlo, perdiendo a los suyos; también lo perdió a él. Las bestias de ojos azulejos con pelaje abundante y que estaban muy proveídas de carne, migraban por la temporada hacia el oeste.

¿Cálcida, cómo ha pasado el tiempo? No te has podido unir con nadie más por tu estado. Y estás sola. En un impensable sumerio, escucha decir en sus adentros. Y efectivamente, era el avance del frío y ella que no andaba bien alimentada; por la sola carroña que dejaban las fogatas o las frutas ágridas que crecían silvestres. En su vientre abrigaba la esperanza para Un Macho o un como Ella. Pero ya no podía más ante el hambre y la debilidad. Era necesario que se uniera a una comuna, la más cercana y que fuera útil a la preparación del friaje. Aunque ello implicara que la naturaleza; la dejase completamente sola. 

XV - Invitación al Empresariado

No pasó mucho tiempo desde que me gradué y el que mi base de contactos y referidos, que por aquella época se limitaba a transcribir tarjetas de presentación a una hoja de cálculos; no pasaramos desapercibidos. 

Igor Glushkov por aquel entonces era un asesor de prácticas y había visto mi desenvolvimiento; así que en algunas ocasiones me invitó a participar de concursos de desarrollo de sotware y algoritmos. Me incentivó sobre todo en la creación de módulos de ciberseguridad en entornos de C y C++.

- Hay un gran mercado. ¡Atrévete! .- Era su frase convicente cada vez que coincidíamos en la cafetería.- - - ¿Me vas a contratar?. - Preguntaba por mi parte, incentivándole a que creara la empresa
-  Te avisaré.- Se limitaba a responder. - No creo que pase mucho tiempo.

La mañana del 14 de mayo del 2008, llegó esa llamada. Estaba él tomando un café. Lo sentía por cuanto hacía pausas entre sonido de sorbos cortos. Estaba acompañado por una mujer, por la forma grandilocuente como se expresaba; e incluso portaba lentes por la forma tán técnica y didáctica de explicarme sobre los próximos trabajos. Bueno, seguía después de eso mi decisión.

sábado, 27 de junio de 2026

XIV - Lo Más Cercano

¿Qué le hubiera dicho? ¿Cómo empezaría una conversación con ella? ¿Te gusta la computación?, Me encanta, es lo mejor que se ha creado acá, ¿Qué marcas de computador has tenido?. Eran las absurdas cuestiones que me hacía mientras dirigía mi computador con  módulos de programación de animaciones hacia el set de sonido principal que se localizaba al medio del campo.

Ahora la podía ver mejor. Ya podía distiguir el color escaso y rubio veneciano que provenía de ella. Mientras bebía de una botella descartable y pronunciaba unas palabras. En eso hizo una seña hacia nosotros y quise sumarme al mérito porque yo estaba también en aquel set principal de donde se configuraba el sonido y alguna que otra cámara.

- Creo que ya comenzarán a probar voz. ¿Tú como vas? - Me indicó el ingeniero de sonidos en jefe.
- Tengo que preparar unas animaciones. ¿Qué proyectarán?. - Me limité a responder sin dejar de mirarla.
- Concéntrate. Es por ese lado. ¿Vez aquél chico de lentes? Ahí.
- Gracias. Espero sigamos trabajando juntos.

No recuerdo el por qué afirme eso último. Sólo se que ya no tuve más contacto con el escenario y mucho menos con ella. Pero esa plenitud, me la reservé conmigo. Tenía la esperanza de que iba a coincidir con ella y su banda o bien la banda y ella; en cualquier momento. Porque continué realizando trabajos similares eventualmente; hasta que me gradué.

Una Escena con Paula

Es el mes del orgullo y Paula no se quiere quedar atrás. Así que ensaya atuendos y puestas de prendas mientras oye de labios de su madre las últimas noticias de los terremotos en Venezuela, Pobre gente, es lo que repite a cada momento.

Pero hay otra pobre gente que pareciera esperarla y que necesita de su arte improvisado. Porque saben que en Instagram, le siguen decenas de miles y podría generar visibilidad o cierta consciencia social por los invisibilizados que hoy vestirán prendas con inscripciones de Cabro o Cabrito en la espalda. 

Paula ya está lista. Pero su madre, la mira con desaprobación por el enterizo brillante y púrpura que la hace una miniatura de Osito Cariñosito o Pequeño Pony que esta miraba de niña, Pero mamá de eso se trata, de impresionar, atraer miradas, ¿Es que no van a marchar, cómo es que ha cambiado todo?. 

Y sí, como diría un amigo argentino ya en el local, Ya no nos atrevemos a tanto, después se quejan de que molestamos a los niños. Y bueno ya, tampoco hay mucho financiamiento para los pasacalles. Precisamente tenían a la persona correcta: Paula. Que trabajaba en fondos de capital y atracción de inversiones; y pero que había desarrollado más sus redes por el cuidado esmerado de su cuerpo y sus rutinas en el gimnasio. 

Paula regresó temprano a casa. El taxista, si quepara el término ahora que todo es tecnologizado; tenía su número. No estaba mal. Sabía que en Europa, muchos como él manejan Teslas. Paula es consecuente. El martes irá a su oficina, despertará deseos, será la misma elegante de siempre y volará triunfal hacia su escritorio y pensará: ¿Qué tengo que hacer para mejorar la vida de ellos?. Y claro ella seguirá viviendo con su madre y sirvienta.

Hasta que un tipo con un Tesla llegue a su vida.

Lince, 27 de junio del 2026

martes, 16 de junio de 2026

XIII - Comienza Hoy

Al llegar a la estación destino, me propuse a dirigirme a la dirección que me proveyó mi contacto. Al no tener un número de teléfono de referencia y estando el correo en una casilla empresarial de proveedor de servicio de Internet (lo cual me originó dudas); tomé el primer taxi con destino a lo indicado en la tarjeta.

- ¿No es de aquí, verdad? - Comenzó el taxista la conversación.
- Vengo del Sur - Respondí, mientras verificaba que mi maletín traía todo lo empacado consigo.
- Habrá un concierto de las chicas. La dirección es de una empresa productora.- Agregó el conductor.

Al llegar y presentarme al ingeniero en jefe, comencé a explicarle que aún no me encontraba hospedado y que de comenzar ahora, me ahorraría un día de reserva de hotel. Él muy condescendiente, me indicó que dejara mi maleta de uso personal y aquel otro maletín, que presumía que era de trabajo, la llevase de una vez a la zona de escenarios.

Lo que no me comentó mi eventual jefe, es que en ese momento se daba la prueba de sonidos. Al llegar, distinguí a un guitarrista, que no era de la banda y a un bajista, que sí era de la banda. Pero no las vi a ellas. Pero fue una falsa suposición. Sentadas, sonriendo y vistiendo sudaderas estaban ellas. Sobre todo ella, quien esperaba un momento preciso para probar su voz. Bueno, yo era el de los efectos. Así que el acercarme ahí; no tenía asidero por el momento. Y quería equivocarme.

Cómo Escapar

Antes nos conocíamos por coincidir. Coincidí con Anita, la vez que estaba pidiendo ayuda en la tienda cuando perdió a su gato. Y yo le dije que me espere a dejar mis menestras que me encargaron en casa; y que llegaría a ayudarla. Pero al volver no sólo no la vi en la tienda, sino que la dependiente riendo decía que era El quinto gato que se le pierde. 

Entonces de vuelta a casa y con una ligera sensación de llovizna en el ambiente, me percato que efectivamente aquel sonido correspondía a un maullido y que estaba cerca. Giro, bajo la mirada, busco en ambos lados y había un gatito. Regreso a la tienda. Indico que ese gatito puede ser de la chica. No se puede quedar el gato acá, Anita vive en Calle 7; sus padres tienen un puesto de pasteles. 

El tema es que consecuente con mi forma de apreciar la educación y la cortesía me limité a dejar al gato en dicha calle y en la base del puesto, que se iba construyendo de a pocos (ya habían puesto los baquitos). El gato parecía tranquilo. Se trató de un paseo en todo caso o quizás quiso escapar. Muy exagerada Anita.

XII - Reflexiones Durante el Tren

Pensaba de pronto si al verla de cerca, iba a cambiar mi apreciación por ella. Si alguna de sus pecas estaban de más en su rostro o cerca a su pecho; si su mirada estaba perdida y no fija a su pública. Una que otras excentricidades y preocupaciones que no venían al caso. Y yo sólo quería tenerla frente a mi a pesar que el trabajo de animación de luces e integración con consolas se daba a puertas cerradas. Pero ella estaba en sí presente en mi.

No recuerdo como abordé el tren, pero todo encajó sea en el abordaje como en el trasbordo. Las horas y los minutos, el trayecto. El paso por los paisajes que no imaginaba que existían. Industrias en cementerio, iglesias y ruinas de fábricas, pequeñas minas. Distingo que una menor, cerca a mi, manipula entre sus pertenencias un reproductor de compact disc. Algo me mueve o aproxima a ella, como parte de una curiosidad y confirmo mi curiosidad.

- ¿Es la banda que se presenta mañana en Yaroslavl? - Pregunté en tanto sonreía, descubierto. 
- Sí, me reuniré con unos primos. Ya no soy una niña - Respondió con orgullo la niña de un metro setenta.

Así como la niña, iban subiendo otras más y otros también. Pocos ví contemporáneos a mí. Yo no era un adolescente. Seguía ensayando mi presentación de Cientista de Computación, por si me preguntaban. La mochila con herramientas, se me hacía muy notoria en el compartimiento superior del tren. Era la prueba de que me estaba convirtiendo en adulto. Aún universitario y a punto de culminar. Pensaba de pronto en ella. Y no me refiero a la niña. 

XXIII - Alta Demanda

Pasaron los meses y nuestra empresa iba acumulando cierto prestigio. En torno a su liderazgo juvenil, a su responsabilidad de atender a clie...