martes, 29 de abril de 2025

Espacio Acogedor

Hay una sola forma de apreciar el afecto entre dos personas, y en este caso recaía sobre los gustos y los amores que se comparten. En este caso Josefina y Martina, muy aparte de los peluches tenían el peculiar gusto por los espacios y las decoraciones; y proponían de tiempo en tiempo nuevos lugares por visitar y claro está con sus fieles acompañantes.

- ¡Qué lugar más interesante, estás segura que se puede ordenar por aquí!.- Decía Martina extasiada por la decoración y la variedad de la carta de la cafetería.
- Listo, acá te paso otra recomendación. - Contestaba Josefina.

Esta amistad transcurría así, y no había fin de semana que no se suscitaran más recomendaciones y más planes por visitar estos lugares. Cada cierto tiempo, surgía un plan por un post o reel subido a instagram o uno que otro destacado de alguna persona afín a sus gustos, o como se les conocía en la literatura universitaria como líder de opinión.

- Yo pago esta vez. - Se adelantó Josefina.
- No es justo, tú me recomendaste el lugar. Hagamos algo, ¿que tal si creamos un lugar alusivo a los peluches?.- Idea brillante que propusiera Martina y que recaería la atención de los próximos días.

jueves, 27 de marzo de 2025

Historia de un Gato

A Josefina desde niña, le atrajo la palabra Mercadotecnia. Era el título de un libro grueso y mediano que se erigía en un rincón de la breve librería de su tío Sergio. Esa palabra era como mágica. Podría referirse al mercado como a algo técnico. Pero lo más curioso, es que en uno de sus cumpleaños, este tío le regaló un gato de peluche; al que le puso por nombre Mark.

El peluche era plomizo, brillante. No dotaba al imaginario felino personificado más que la esencia de un pelaje; y con una efectiva alusión al clásico personaje de Tom (y Jerry) de los hermanos Barbera. Lo cierto es que el peluche la acompañaría a todas partes. Cuando salía al colegio, a la casa de sus amigas cuando habría que hacer un trabajo grupal o realizar las tareas juntas.

Desde pequeña, aprendió a lavarlo tanto a mano como a lavadora automática. Aprendió a coserlo y descoserlo con un trato reverencial. Como una estudiada en tanatología médica, pero con la clara premisa que esa resurrección se daría más productiva que de costumbre y para muchos lugares o circunstancias.

Cuando Josefina conoció a Martina, ambas tenían 15 años, un coeficiente intelectual superior a 150 y claro unos peluches muy singulares y productivos, si quepa el término.

Tienes que Sonreir

Ella es como un crepúsculo. Tiene una aureola que sólo ella puede activarlo a demanda y que algunas veces opaca para poder mimetizarlo con su seriedad. En su modo trainer, publica una reseña de video de este tipo, a manera de pie de página:

Tienes que sonreír. El mundo puede estar contra ti. Tú sigue adelante por tus objetivos. El autor hace una pausa porque de pronto en en el video ella aumenta al doble el nivel de pesas y causa un natural asombro. El texto continúa con una ligera e imperceptible falta ortográfica. Solo las grandes personas superan sus miedos y sus límites.

Al llegar a casa, su madre la recibe con una sonrisa cálida. Ella tiene una enfermedad crónica, pero nada que su organismo pueda complicar su presencia diaria y laboriosa y sonriente para con su única hija. La sopa está cálida aún. 

Sobre la modesta mesa y al costado del plato medianamente hondo, resuena un celular de gama alta. Son notificaciones del Whatsapp. Pierre, su ex, le avisa que mañana hay una activación de Productos de Proteínas. "Ven lo más temprano posible. Ya sé que vas a estar algo molesta, que te gusta dormir mucho. Pero tú sabes como es el negocio. Tienes que sonreír..."

Ideas Para Comenzar

Martina, recorre el Campus, con la parsimonia de una futura Arquitecta de Interiores. Lleva en su interior una idea que revolucionaría el mundo entero, similar a aquella de la fibra óptica de colágeno que le recordaba su querido tío Gustavo cada vez que lo visitaba; y que empero por la insistencia ella terminó optando por la arquitectura.

Su cálida sonrisa y su oso, claro está atrajo a una apuesta jovencita desde aquel otro pabellón del que se decía provenían las buenas ideas. Pero esta ocasión no las obligaría a una discusión, ni  mucho menos a un debate. 


- Yo también tengo un peluche-. Dijo la resuelta jovencita que sentó junto a Martina.
- OK. Hola, me llamo Martina. Y no veo a tu peluche-. Acotó nuestra creativa arquitecta en prospecto.


Seguiría un par de sonrisas, algo prolongadas y un sustento gracioso de que "Cada quien respeta su espacio". Aquel peluche en mención era un gato, desprovisto de indumentaria o sombrero o de unas clásicas botas a fuer de aquello que se pierde en la noche de los tiempos. "Mi gatito es claro y bonito y su presencia me produce buenas ideas." 

- Ah pues, genial eso. Preséntamelo.

jueves, 27 de febrero de 2025

En la Eternidad de Yidda

 - ¿ Acaso estás loca? ¿Me vas a cambiar de vuelo?
- Sí, tienes que verlo. Sé que te mueres por verlo.

El teléfono resonó ligeramente al colgarse, contagiado acaso de una sonrisa de quietud que tras el acuerdo de dos colegas en cambiarse de turno de vuelo de interconexión; abrigaría la esperanza de una de ellas de re-encontrarse con el gran amor de su vida, producto de una reconciliación.

En el vetusto hangar mientras tanto, entre el clamor de horas y acumulación de sueño, un mantenedor no se percata que dejó cubierta la pieza con una cinta que más tarde no articularía el sensorizado, de la aeronave con destino a SCL. 

En la mente de Yidda, no quepa esta vez el destino final; pues ante la emergencia se precisa retornar a LIM. De pronto el calor de sus mejillas se vieron opacados por una sensación térmica inimaginable producto del abrupto descenso. Ya no oye más los gritos en los pasillos, ya no pasa por su mente el inquirir por instrucciones en cabina. Divisa nuevamente por las ventanas las tenues luces de un acaso a prueba de colisiones, cierra los ojos y a su propia paz; decide no abrirlos más.


Academia de Peluches

Martina tiene muy en claro que tras el paso del tiempo, no quedará más de su estatura ni de su peinado; empero sí de aquel oso de felpa que lleva consigo a todas partes. 

Este pensamiento pasó por su mente cuando tenía apenas doce años y tenía la mirada atenta de sus padres puesta en ellas; empero no del futuro que se tenía en mente.

En cambio ella tenía la mirada puesta en el peluche, lo tenía desde los siete años y siempre se preguntó por qué exactamente tuvo que ser de un oso y por qué tenia que llevar algunos trajes de adulto.

Aquel peluche tenía un denso pelaje marrón y una despintada nariz, llevaba un sombrero pequeño de copa y tenía la sonrisa levemente cosida; que parecía que cuando ella estaba contenta aquel osezno se sumaba a las celebraciones en murmullo.


martes, 28 de enero de 2025

No hay una vista alejada de mi

 Tengo una sola idea en mi mente y pareciera que escondiese una intención de volverla a seducir. De probar otra forma de llegar a ella, a su espacio, a su pasado; a sus rollos de papel de los que tanto se jacta en sus posts. 

Noto una semiótica que no va conmigo y mi entendimiento. Noto que su imagen ha regresado con más fuerza, como su cuerpo y el pequeño que lleva su sangre y al que saludé hace poco en el Mercado.

Siempre la noto y ella me nota. Vivimos como alejados, pero dispuestos a acercarnos.

XX - Decisiones y Otra Vez Solo

Estaba en mis intenciones el emprender por mí mismo. A partir del hecho de perder una oportunidad como tal. Seis meses después, vi un anunci...