domingo, 28 de octubre de 2012


  El grano de maíz había caído al mismo nivel de sus patas. El ave sólo necesitaba retroceder un poco para así inclinar su torso y llevar el alimento a su pico, iniciando así un largo y repetitivo proceso de digestión.

Fue así que súbitamente cayeron más granos. La distancia esta vez variaba un poco con relación a la de la primera muestra alimentaria; pero era necesario iniciar con la alimentación. El torso se inclinaba, el pico descendía, retrocedía su presencia y así por segunda, tercera, cuarta, quinta, sexta, séptima; luego diez veces y finalmente dos. La anciana acababa de expirar.

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