lunes, 26 de noviembre de 2012

XVII – La Cura de Horns

Sobre los detalles de aquel reconocimiento e inicio de las labores en el observatorio, sólo interesará el que había resultado muy bien planificado y ejecutado. “Pasemos a la acción” Era la instrucción preliminar durante los cinco días.

- Las ballenas jorobadas están en peligros de extinción.- Aseveraba Dant, quien desconocía aquello.

- Así es, precisamente para ello, es que se tomaron muestras del observatorio del Cabo de Horns- Mencionó Jerry.

La vulnerabilidad de la ballena jorobada recae en el estado de su hábitat, el cual podría afectar su sistema sensorial. En un principio se planteó la hipótesis de que el cambio abrupto de las temperaturas, eran el causal de algunas dolencias.

En el observatorio habían paneles de control de las cámaras puestas en 1990. En ella se apreciaba el paso de las ballenas y tiburones. La presencia de las ballenas jorobadas, había decrecido considerablemente. La respuesta definitivamente, estaba en dicho Cabo de Horns.

La mañana se vislumbra triste a la hora catorce y del mismo día. El intrépido Santiago se despedía de este mundo, alejado de su natal Aymaraes, de sus travesías de campo y de sus niños compañeros de juego. Ahora sólo pedía oración a cada uno de sus hijos.


- El tío ha fallecido. – Me sorprende la voz de su sobrina por teléfono.
- Lo siento.- atina a decir el mayor de los sobrinos nietos y transcurre el silencio.

La vida es una decisión provista de dos fechas centrales. El cielo finalmente establece el límite a nuestros días. Invocando a la justicia divina, pero que finalmente recae en un día de eternidad. Como fue esta mañana.

Desde Manhattan, llegan las hijas acarreando drama en sus ojos. El viaje parecía eterno en sus ocho horas. Finalmente significó una despedida. Ahora era preciso conversar y mantener esa esperanza, la cual duró apaciblemente hasta esta eterna mañana.





Chosica
14/11/12

La Manzana

Los dientes hacen contacto con una rojiza posición, las mandíbulas se contraen lentamente, la mirada recae un poco. Luego la profundidad, la fuerza, la extracción y el estímulo de vida que se proyecta a la ligera humanidad del organismo, llevaba dentro de sí una cárnica motivación frugal.

Ese fue el último bocado de James Kurger, un adolescente asesino en serie; de aquella fruta tan popular aún en tiempos de inflación en el condado Sheryll. La silla eléctrica lo esperaba y como último deseo frente a esa máquina industrial de muerte, lo acababa de ingerir finalmente con cierto sabor de esperanza.

XVIII – Una Vacuna de Esperanza



El análisis de las muestras, contenía presencia de restos de piel de algunas ballenas, como resultado de algunos golpes o choques o envejecimiento mismo de las especies. La trayectoria también se analizó, aunque predominó la siguiente idea de Jerry.

- Un cambio de temperatura a -10 C evidencia pérdida de población.

- En los registros de temperatura de -5 C, se corrobora presencia de buen número de ballenas. – resumió Dant.

Ante las temperaturas bajas que se registraron a lo largo de la década, se determinó la pérdida o bien migración del 40% de las especies. Esto deduciría escasez de zooplancton que elevaría a niveles de desnutrición, debilidad y por ende pérdida de capacidad sensorial.

La función de la vacuna, sería un equivalente a un energético. La postura de Jerry fue en desarrollar vacunas que permitan ser vigorizantes para las ballenas de manera que puedan generar material molecular para soportar temperaturas bajas. Sin embargo, era necesario evaluar la terapia de los actuales especies que tenían como pacientes.



Chosica
14/11/12

domingo, 28 de octubre de 2012

El Sueño de Darnhos



La gran obra hacía un año que había comenzado. Los habitantes cotejaron ese espacio del tiempo con las caídas de las lunas. Por tradición, era preciso favorecer a aquellos hombres, pero por sobre todo a su guía de obras, el joven Darnhos, hijo de los nobles de los pueblos del norte, mancebo que rodeaba el cuarto de siglo.

Empero Darnhos, hijo de los nobles del norte, no deseaba tanto ni el ganado, ni los cultivos de los pobladores. Había puesto su mirada y sus ilusiones en una joven de la aldea. Aquella avecilla que le había provisto de agua y que ayudó a uno de sus peones, para cuando sufrió una fractura ante el golpe con una roca. “Si tu nombre es sol, acude pronto a las noches de mis sueños, pequeña florecilla” dedicaba galante él a su musa de las altas regiones; en perfecto idioma Mushiq.

- Mis padres ya compensaron su obra, buen joven- respondía al cumplido la joven.
- Pero juro por estos caminos, que optaré por quedarme aquí junto a ti y los tuyos, si me concedes tu corazón.- respondía el enamorada maestro de obras.

Pero el general, ajeno a los cálculos del amor, sólo atinaba a enviar a cada dos lunas un emisario en busca de información de las obras y del estado de los hombres. Todo andaba en orden, excepto el corazón inquieto de Darnhos. Joven formado en la milicia de defensa del norte y discípulo de los sacerdotes de Naylamp.

Cierto atardecer de la segunda estación solar, uno de los jornaleros, informó que el camino había llegado hasta el límite del pueblo y que bajo una pendiente de cien pies de altura, estaba el río que desembocaba a las costas de los challwas.

-Magnífico, entonces construiremos un puente. – atinó a decir el joven.
-Pero su merced, recuerde que no sabemos quienes andan por allá, si amigos o enemigos. – respondió el más viejo de los obreros.

La voluntad de Darnhos , su valor y el demostrar a todas las jóvenes de su autoridad, trajo consigo no solo la culminación del puente, bajo un penoso saldo de dos obreros muertos por la uta; sino que también le había valido el título de delegado del pueblo, facultándole el elegir a una de las vírgenes del pueblo. Como era de esperarse, el eligió a su amada avecilla.

A la mañana siguiente, luego de que el principal del pueblo oficializó la marcha de los esposos a las montañas para la presentación a las divinidades, uno de los trabajadores advirtió de la llegada de un séquito de más de trescientos hombres.

- Dime, que no es verdad. ¿Acaso nos enfrentarán? – preguntaba sorprendido Darnhos.
- Son los hijos del Sol, los hermanos Ayar – se atrevió a asegurar uno de los pobladores.

Poco a poco, tiempo tras tiempo, las cabezas de más de trescientos hombres que acompañaban a una corte e militares, iba aproximándose a la aldea. Hasta que legaron. Uno de ellos, quitándose el cinto de la cabeza, saludo rápidamente con la mirada y en un idioma extraño anunciaba que tomaría los caminos del pueblo y que parte de ellos pasarían a los dominios de Qhapaq Yupanqui.

- Soy el maestro de obras y no pretendemos que tomen nuestros caminos- exclamó Darnhos.
- Estos caminos son del Sol, por cuanto el los mantuvo con vida – respondió el general en Mushiq.

Ninguno estaba preparado para la guerra, ninguno tenía idea de lo que serían sus vidas y cómo un tal Qaphac Yupanqui se apoderaba de tanto esfuerzo. Darnhos estaba confundido, confundido y enamorado hasta el cansancio. La paz de su corazón se veía afectada y más ahora que el general en privado le anunciaba que si no venía con ellos, arrasaría con el pueblo y que la misión que tenía ahora era concretar el proyecto llamado Qhapaq Ñan.

“En nuestra cosmovisión, no hay mujer; hay mujeres. Pero llegado su momento. Acepta nuestra oferta noble del norte. Este pueblo no debe detener tus sueños” El general sentenciaba así, la forma cómo Darnhos había anhelado todo este tiempo trabajar. Por una mayor causa y con mayor respaldo.

Su obra estaba en medio del sueño de todo un imperio. Su amada seguía inmutable ante su partida, extraña y distante en parte como lo había conocido. Como si las estrellas se había puesto de acuerdo con el silencio de sus ojos. “Nunca apagaré el vigor de mi corazón, amada mía. Te llevaré conmigo siempre”. Pero ella no quería entender más, era como si el Mushiq hubiera pasado a la historia de pronto, así como ese amor de caminos.

Santa Eulalia
Octubre 2012
De Caricias del Tiempo

XVI - Migraciones y el Auge de la Teletransportación



Si revisáramos los antecedentes de la teletransportación, esta solo actuaba en territorios conocidos por el explorador y podría involucrar junto con él hasta máximo a dos personas más. El trabajo ha realizarse en el continente americano, no estaba exento de una habitación profesional previa que implicaba la llegada de investigadores de otras partes del mundo; y eso requería tiempo.

- Bien podríamos disfrutar de unas vacaciones mientras tanto, luego de conocer la casa – dijo Jerry.
- Ni hablar, quizás Dant olvide sus costumbres de piedad. Apostemos a tu tecnología – aseveró Zheiya.

No bien aterrizaron se dirigieron a los servicios higiénicos, que daban al Duty Free. La misión ahora consistía en dirigirse a la base de San Diego, se evitaba así el paso por control de migraciones. E inició el transporte.

Llegaron a las instalaciones en menos de dos segundos. Estaban en la puerta del observatorio principal, el cual contaba con una vista a la superficie oceánica. Empero Jerry no había alistado ningún plan operativo al día de hoy.

El Premio



Era otro país, otro hablar, otra forma de mirar para atraer al sexo opuesto por parte de los hombres. Ahora prefería a los tipos elegantes, con trabajo de oficina. En Medellin, el que menos era o un fascista encantador o un ejecutivo de arte urbano, pero siempre comunicador; como ella.

El hotel quedaba a pocas cuadras del centro de convenciones. Su esperanza de retorno, era la misma que la de aquel conjunto de almas y habitantes. Ella era la reina del mundo mientras contaba con el pasaje de regreso. Necesitaba sólo tres días de conferencias y reuniones, pensar en que junto con ella muchos cambiarán el mundo. El llegó.

- Trajiste la cámara que te pedí- ella le preguntó luego de su cariñoso beso.
- Claro aquí está- y de inmediato el capturó una foto de ella y su rostro de inquietud que le marcaba dos hoyitos en la cara.

“Claro, te iba decir que lo hagas rápido” Sin darse cuenta era ya el último día. Ella no llevaba ahora una maleta rodante; tenía un certificado de participación. De pronto ella quiere una foto con él, pero nadie más ha quedado de esa caterva, ni siquiera un chico que le aborde como hizo él dos días atrás, para cuando se le hizo difícil llegar al auditorio central; no había nadie más. Sólo ella, él y su glorioso pasaje de retorno; hacia el infinito.

Surco

19/10/12


XX - Decisiones y Otra Vez Solo

Estaba en mis intenciones el emprender por mí mismo. A partir del hecho de perder una oportunidad como tal. Seis meses después, vi un anunci...