domingo, 19 de abril de 2009

Lucía niega que la historia es interesante, pareciera que quisiera ganarse el pan hablando de historia. En el Perú podría hacerla linda. Aquí todos parecemos historiadores y sólo basta un diario de dos soles. Lucía vive su propia histeria.

En la Antártida, otra Lucía investiga los niveles de glaciación óptimos para asegurar la reproducción del zooplancton. Hacía dos años que había terminado con Marcos, un imbécil puerto riqueño que lo único que pensaba era en que ella estuviera encima de él y dibujando imaginariamente ochos. Lucía arguye que tiene tiempo para todo, al cuarto mes de oscuridad decide enviar correspondencia a Venezuela, desea parabienes y da muchos besos. Más tarde recibiría a Francois su maestro francés de conservación, de seguro harían el amor como dos meses atrás. Definitivamente hay tiempo para todo. Definitivamente todos tenemos un destino que aunque frío o de dos soles nos hace feliz en este mundo de mierda.

Confesiones de Vuelta a Casa

Luego de un motivador desayuno con tendencia a almuerzo y sobremesa, continuamos el camino a Lima. Don Augusto aprovechó para decirme que el futuro de su empresa dependía de su salud y que sus hijos (“Ya los vas a conocer.”) se oponían a que su padre continuara trabajando. “De haber sido soltero ya hubiera tenido mi flota de camiones, pero ya ves mejor es no estar sólo”. A mis dieciocho años no quería saber nada de hijos. Tenía a mi padre y a la madre de mi madre que era como la madre de mi padre cuando murió la madre de éste y mía, cuando murió mi madre.

Estas reflexiones terminaron por acabar mis ilusiones como camionero, cuando don Augusto terminó refiriéndome que le hubiese gustado terminar su secundaria. En ese momento comprendí que lo mejor era animarlo a que cumpliera ese sueño, antes de retirarse en definitiva de su carrera como chofer.”Por supuesto que aceptaría que fueras mi profesor particular”. Haciendo algo de cálculos comprendí que no pasaría más de un año mi trabajo como ayudante.

Serafín

Cuando Bonny se percató que el pesado de su hermano traía un conejo herido, no sólo lo quiso mucho por única vez, sino que improvisó inconscientemente un gloria a dios por la bella presencia que tenía frente a sus ojos.”Te ayudo con él hermanito”.

-Estas loca, puede ser curado.-Le dijo con severidad.
-No importa está lindo, dámelo te ayudo.-Insistió la pequeña estudiante.

El pequeño conejo consiguió llegar a los brazos de una tenaz Bonny. “No te puedo llamar Bugs porque nuestros amigos nos molestarían mucho al decirnos esposo y esposa. Así que te pondré Serafín, en honor de la primera mascota de mi hermano.”El cambio le vino preciso a la pequeña porque terminó con meritos sus estudios secundarios y la universidad como Medico Veterinario. Ese fue un conejo de la suerte y sin llamarse Bugs.

Un Poco de Amor


Cabizbajos , enterado ya de la buena voluntad de nuestro finado cliente, pasaron treinta minutos de silencio hasta que don Augusto me dijo.

-La hija no dejaba de mirarte.
-Bromea, ella lucía muy triste.-Le respondí no sin despegar mi mirada de la vía.
-Te olvidas que tengo mis años, esas cosas uno ya lo domina.- Puntualizó no sin volver la mirada hacia mí.

Posiblemente tenía razón, la muchacha que de seguro frisaría sus veintitrés años, no tenía a quien mirar para tranquilizarse sino a mí. “Nunca tuve tiempo para el amor” recuerdo que fue lo último que le dije a mi jefe antes de cerrar los ojos. Al despertar, ya previo al desayuno, me apresuré a limpiar el espacio de las cargas. Aún tenía el cansancio del día anterior. Me pregunté si la señorita Hernández asumiría la dirección de aquel negocio.

jueves, 19 de marzo de 2009

Cuspanca en mi Eternidad

A mi Mami Lupe

Quienes la conocimos, no encontramos mejor ejemplo de lucha en ella; que vivió por sus hijos sería decir muy poco. Su vida no fue ella, ni siquiera su ser y su personalidad. Su vida fue sus hijos su obra con sus nietos, su casa, su jardín, sus hijos infinitamente hijos. Su fe.

¿Quiénes luchan? Sólo los que lo hacen por amor. Sólo los que saben distinguir una misión de un deber. Luchan con sus llantos, con sus oraciones, con sus golpes, con su cansancio; con una mirada puesta en el inmenso cielo. ¿Qué es la eternidad para ellos? El recuerdo de los suyos, acaso el contacto con las manos de sus manos, el arte salido de las manos de sus manos, el amor cultivado de esas manos y la obra creadora.

Entonces que puede significar la vida para estas personas, tan sólo un medio para servir a su fe, para sentir que se vive y que se lucha y que nada viene caído del cielo como un Maná. Porque vivir es morir como diría Burton, porque vivir es la suma de todas las artes, aun cuando no sepamos lo que significa arte, aun cuando percibamos que los nuestros se aparten o aproximen de ello. Vivir es respirar para ver la respiración de los demás. Una prueba de que ese Superior nos sonríe hasta el alma.

Nuestra existencia apenas transcurre como un río, siempre habrá un mar u otro río. Pero qué rio no se hace débil ante otro y qué mar no se hace débil frente a otro. Quienes luchan, no tienen ante quien doblegarse, son esencias distintas cual estrellas plagadas de universo. Y ante una ausencia, ¿A qué equivale en este mundo? Si somos apenas la billonésima parte de una estrella, somos la billonésima parte de los que se visten de eternidad.

Huarochiri tiene el encanto de su misterio, de sus cerros y los frutos de sus árboles. Aquí la respiración evoluciona a niveles seráficos. Aquí en Cuspanca por ejemplo, el sol alumbrará con mas fuerza, con el afecto de millones de versos y la fluidez motivacional de millones generaciones. Aquí yacen las formas siderales de una diosa que aprendió a ser humano, luchando y amando.
Quiero creer que mi memoria ya no da más. Que el paso de mi mundo ha sido fútil y que no encontraré mas salida. No puedo más el mundo me pesa toneladas y conviene olvidarme quien fui y a qué vine. Total soy gay y los demás no existen.

Quiero a mi madre de vuelta conmigo, quiero que mi padre me vuelva a estrechar la mano y que mis hermanos me dejen jugar futbol nuevamente. No sé porque pido tanto, ahora que sentado frente a apenas dos metros del acantilado, medito por la vida que nunca creí tener. La tarde avanza, el celular no suena, el serenazgo que vigila atentamente el paso de unos glúteos gimnastas. Estoy listo para destruir esta hoja, porque si no la destruyo significará que sobreviví y que Armando apenas se ha retrasado unos minutos para pedirme que regresemos…

Caída del Puente


Pascual Hernández acababa de fallecer, su anciana viuda no lo podía creer aún. A don Augusto y a mí nos sorprendía el hecho de que la mamita no soltaba de su mano un cofrecito, en ese tiempo no era común pensar en las cremaciones y por ende en los cofrecitos, así que sólo había un motivo para quedar pensativo. El puente que comunicaba la Carretera Central con desvío a Carhuamayo, había colapsado. Tres camiones (Un tráiler entre ellos) había sucumbido a las aguas del río Carhuamayo, el impacto apagó la vida de dos choferes y un ayudante y dejado grave a otras cinco personas entre ellas nuestro (Ya lo era para mi primera experiencia de trabajo) viejo cliente.

A los llantos de la viuda, se unía su hija. La mirada de don Augusto me ordenó que las consolara. En nombre de mi jefe les di el pésame. Pasados cuarenta minutos la anciana nos pidió que la acompañara. No soltaba el pequeño cofrecito. En un recinto contiguo al de unos pequeños cuyes (Tenía otro corral donde habitaban una especie gigante), nos entregó el cofre. “Aquí es donde mi difunto esposo colocaba los pagos. Es para ustedes” No lo abrimos por decoro, nos limitamos a agradecerle y venir a la primera misa del finado. “Por el trabajo comprenderá que no la podremos acompañar”. Para sorpresa nuestra, en el interior había quinientos soles de más y una notita que decía “Pago a Aurelio y Hnos. por carga de caoba”. Un competidor que por casualidades de la vida había sido víctima también del accidente.

XX - Decisiones y Otra Vez Solo

Estaba en mis intenciones el emprender por mí mismo. A partir del hecho de perder una oportunidad como tal. Seis meses después, vi un anunci...